Patrimonio en riesgo en el museo de Cipolletti

En el “Carlos Ameghino” hay cientos de piezas paleontológicas sin clasificar que se amontonan en el piso. Temen que la intención sea desmantelar el lugar, que está semiabandonado.

07 jun 2011 - 00:00

CIPOLLETTI (AC).- Muchos de los fósiles que atesora el museo “Carlos Ameghino” de Cipolletti, dependiente de la subsecretaría de Cultura de la provincia, se encuentran en estado de abandono por “falta de una política provincial” y temen que la intención sea llevarse las piezas a otro lugar. En una recorrida por el lugar, “Río Negro” pudo comprobar que en el sector del museo destinado a la clasificación, hay cientos de piezas paleontológicas originales que están desparramadas por el piso, cubiertas de tierra, apiladas unas encima de otras, entre cajas, cajones y viejos aparatos de computación en desuso. El legislador del Foro Rionegrino Luis Bardeggia, expresó su “preocupación porque se está abandonando un lugar clave para la cultura. Este museo es el de mayor cantidad de piezas de la provincia, y el tercero del país en importancia a nivel de paleontología. Hay un clara falta de una política provincial para preservar este lugar. Esperemos que esto no se esté haciendo a propósito para llevarse las piezas al museo de Roca, como ya han querido hacerlo”. Además para el diputado, “la ciudad está perdiendo un elemento importantísimo para el circuito turístico. En muchos lugares del país, a partir de los museos se armaron recorridos turísticos que permiten un desarrollo mucho más grandes en otros sectores de la comunidad”. Piezas En el museo cipoleño, cuyo edificio pertenece a la comuna, hay piezas de gran valor paleontológico. Cuenta con restos fósiles del dinosaurio Saurus (el segundo que hay en toda América latina), Roca Saurus Muñosis (tiene más de 70 millones de años), Ankilosaurus, Abelisaurus Comahuensis, Demelicias Najash Eguna (víbora con patas), Bonita Salgadoi, Buitra Raptor y Willinakaq Salitrakensis entre otros. El viejo edificio donde funciona el museo, ubicado en el norte de la ciudad, también padece los achaques del tiempo y el poco mantenimiento. No hay gas y tampoco existe modo de hacer más cálido el ambiente. Hace años que allí no se renueva el mobiliario, las paredes está descascaradas y hasta faltan los calefactores. Ese combo hace que por estos tiempos el museo prácticamente no tenga visitas, ni siquiera de los alumnos de escuelas de la ciudad. Hasta hace un tiempo, cómo mínimo asistían dos contingentes por semana.

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