Recuerdos del último proyeccionista del cine de Allen

Miguel Vera le bajó la perciana al cine Plaza en el 2014. Pero antes de esa última función con apenas cuatro espectadores hubo tiempos de gloria. Aquí, emocionado, los revive.

17 ago 2018 - 18:55

Hace casi cuatro años cerró el último cine en Allen. Pero hubo una época dorada donde llegaron a convivir dos salas que se colmaban de aficionados.

Miguel “el Flaco” Vera fue uno de los primeros proyeccionista y el último que tuvo la ciudad cuando dejó de funcionar el Cine Plaza en 2014. Estaba ubicado en la calle Juan B. Justo, frente al espacio verde.

Empezó a trabajar en el rubro en 1966, en una de las primeras salas, la San Martín. En ese tiempo también estaba el cine Teatro Lisboa, ambos sobre la calle Tomás Orell.

El Flaco fue primero acomodador y luego un amigo que trabajaba en el Lisboa le enseñó a usar las máquinas para pasar las películas. “Me apasionó y aprendí lo que era la acústica y el sonido”, contó emocionado.

“Cuando empecé las maquinas eran a carbón. Después se fue modernizando todo”, contó.

Además de proyectar películas hacía reparaciones. Así conoció todas las cabinas del Valle. En Choele Choel, el cine Rex de Roca, Cinco Saltos, Centenario y Zapala. “Conseguí unos manuales de lo que era la maquinaria y empecé a ver y desarmar. Era un autodidacta. De a poco le tomé la mano”, dijo sonriendo.

Luego se animó y pasó de ser empleado a concesionario del Plaza. El edificio era nuevo con 246 butacas, una sala mediana comparada con las de antes que superaban las 900 localidades.

Pero llegó la era de la digitalización y no pudo seguir. El costo para instalar el nuevo equipo era alto y en dólares. También “por falta de público, de apoyo de la sociedad, hubo que cerrarlo”.

“Morí con los 35 milímetros, era la medida de la cinta de ese tiempo. Se terminó el celuloide y se terminó el cine para mí”, dijo con algo de tristeza.

En números
2014
el lunes 24 de noviembre del 2014 fue la última función del cine Plaza, con cuatro espectadores.
246
butacas tenía la sala.
Las rutinas de las primeras salas

El cine San Martín era del viejo formato con 900 asientos. Se trataba de “galpones grandes donde se proyectaba y se veía películas”, contó Vera. “Ahora cambió el formato de los lugares”, agregó. En aquella época se comunicaban por teléfono entre las salas del Alto Valle para saber cómo iba la función. “Sabés que en Roca fue un fracaso, tengo 400 personas nada más”, podían decirle. “Antes se llenaban las salas. No había mucha tele ni internet”, explicó. La cinta de 35 milímetros podía cortarse y había que “parchar”. “Con lo digital no pasa eso”, dijo.

Tuvo funciones en diversos horarios. “Se pasaban muchas películas en la trasnoche, arrancaba a las 12:30 y pasadas las 4:30 terminaba”, recordó. El café en el cine San Martín se tomaba entre las funciones de la noche. Había una función a las 21 y pasadas las 22:30 había un receso de 15 minutos. En ese tiempo iban a la confitería y pedían un café con un tostado. De un lado del hall estaba el kiosco y los baños y del otro la confitería. Luego del café seguían viendo la segunda película.

La última función: la película argentina “El amor y otras historias”, con Ernesto Alterio.
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Allen

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