Restauración divina

La parroquia luce renovada luego de las tareas en la fachada.

Una empresa colaboró con materiales y mano de obra.

Los fieles quedaron muy contentos con la nueva imagen.

25 may 2013 - 00:00

Así luce la parroquia Santa Catalina de Allen que acaba de atravesar un proceso integral de refacciones. Los trabajos fueron realizados por una empresa contratista que tiene la intención de colaborar con instituciones de la ciudad que estén al servicio de toda la comunidad.

En la Iglesia Santa Catalina hay algo distinto. El cambio, que ya puede ser apreciado por cualquier vecino, no tiene que ver con la fe de los fieles ni con ninguna cuestión de índole religioso.

El edificio de la Iglesia ahora presenta otro aspecto y contrasta con los tonos marrones y amarillos de las hojas que, como todos los años y en esta época, van despidiéndose de los árboles de la plaza San Martín. La empresa Mirasal SA, que en Allen realiza algunos servicios específicos para una compañía petrolera, fue la encargada de llevar adelante una serie de refacciones concretadas sobre el templo parroquial.

Los trabajos fueron varios: se pintó la fachada de la Iglesia “reviviendo” los ladrillos a la vista, se colocaron cristales tonalizados en la cruz principal, se repintaron las rejas que están instaladas en el perímetro de la Parroquia y del mismo modo se pintó todo el Templo en la parte interior. También se realizó el cerramiento con durlock de alero del techo de la Iglesia, un lugar en el que permanentemente las palomas causaban suciedad, se instalaron reflectores en el frente del templo y se construyó a nueva toda la vereda de la calle Sarmiento.

Las tareas de refacción fueron concretas por empleados de Mirasal SA, que se sumaron a la consigna que planteó la empresa y también estuvieron trabajando en el proyecto algunos obreros de la ciudad que se dedican a diferentes oficios. Guillermo Rotondo, titular de la contratista que arribó a Allen hace casi tres años, dejó en claro que busca colaborar “en la medida de sus posibilidades” con aquellas instituciones que estén al servicio de la comunidad en su conjunto. Las acciones que impulsa “no esconden ningún interés, ni tienen costado político partidario”. Quiere agradecerle a Allen y a su gente por haberle dado a su firma y a sus empleados la posibilidad de generar una fuente laboral.

La historia del templo se remonta a 1911 cuando se inauguró en Allen la capilla dedicada a Santa Catalina de Alejandría, Virgen y Mártir. Desde entonces pasó mucho tiempo: se demolió la histórica capilla y hubo muchos cambios. Actualmente la Parroquia es administrada por el padre Juan Dondo, de la Comunidad Calasancia de los Doce Apóstoles.

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