Talento neuquino rumbo al Pre Cosquín: La Chinita Tapia competirá por su lugar

Desde que tiene memoria canta y baila. El folklore es lo que más la representa. Oriunda de la comarca petrolera, como lo gusta decir es pura energía.

Por Andrea Vázquez

 Candela La Chinita Tapia llevará su arte al Pre Cosquín. (Foto: gentileza)

Candela La Chinita Tapia llevará su arte al Pre Cosquín. (Foto: gentileza)

Candela se presentó ante el público, por primera vez, cuando tenía 6 años recién cumplidos. Era un acto escolar para recordar el desembarco argentino en las islas Malvinas. De allí en más, siguió con el canto y ahora, a sus 17 años, se ganó un lugar en la categoría cantante solista del certamen Pre Cosquín en representación de Río Negro.

Estará en Córdoba, a principios de enero de 2027 para competir con representantes de otras provincias y ahí sabrá si cumple el sueño de pisar el escenario del más tradicional festival del folklore, Cosquín.


Se presenta como Candela “La Chinita” Tapia, apodo que le impusieron en su familia desde niña, debido a sus ojos pequeños y rasgados. Sin embargo, fue en un concurso, Talentos Federales, cuando la presentadora, al escuchar que desde el público la vivaban como “Chinita, Chinita”, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que la llamó así. Desde entonces se lo apropió.

“Empecé a bailar folklore a los 3 y a los 4 años, recitaba. Mi vínculo con la música empezó por mi abuela materna porque cuando se enteró de mis recitados, me enseñaba canciones”, relató en diálogo con Diario RÍO NEGRO.

A partir de entonces, cantaba como un juego. O mezclaba el juego con la música y el baile. Las seños de la escuela primaria N° 49, en el barrio Centenario de Plaza Huincul descubrieron que cantaba, y fue convocada a casi todos los actos escolares.

Cutral Co Candela La Chinita Tapia
Cutral Co Candela La Chinita Tapia rumbo al Pre Cosquín, en enero de 2027. (Foto: Gentileza)

Cuando repasa su actividad, recordó que después del concurso en CABA, Abel y Favi –sus padres- se contactaron con una profesora de canto. “Empecé a viajar todos los sábados a Neuquén.

“Venía un poco dolida porque las profes de canto porque acá me decían que cantar no era gritar. Tengo mucha potencia y muchísimas cosas por corregir”, describió. En Roxi Molina encontró a la persona que le empezó a educar el caudal de voz. Por eso transitaba los 110 kilómetros desde la comarca petrolera hasta Neuquén para aprender.

“Ahora llevo seis años aproximadamente. Siempre detrás de un artista está su profe de canto. Es así, ella me enseñó muchísimo.


Sin barreras musicales


Cande sostiene que le gustan todos los géneros y los puede cantar. “No tengo barreras en la música, siempre me volqué al folklore porque lo amo desde que tengo memoria”, dijo contundente.

Es en ese género donde encontró refugio y, de hecho, se presentó en la instancia regional del Pre Cosquín que se hizo en San Carlos de Bariloche que se hizo en septiembre. No fue la primera vez que participó en este certamen. Lo intentó en dos oportunidades en la sede de Zapala y no logró ser seleccionada.

Los rechazos no la desalentaron y continuó en su camino rumbo al objetivo de llegar a la ciudad cordobesa, centro del folklore argentino. “Hay que tener porfía, dice Marité Berbel y eso hice yo”, agregó.
En Bariloche se presentó junto a Juan Cruz Gutiérrez, en primera guitarra, y Damián Puentes, en guitarra base con tres temas.


El legado de Carmela, su abuela materna


La veta artística de Candela la conecta de manera directa a su abuela materna Carmela, “Carmelucha” como la nombraban. Una mujer nacida en Junín de los Andes, que también vivió algunos años en Cutral Co y Plaza Huincul.

“Era más del folklore regional. Escribía sus propias letras. Tenía una que habla del lago Huechulafquen, muy lindas. Le gustaba muchísimo cantar. Le encantaba, recitaba muy lindo. Siempre en el ámbito de los festejos familiares”, recordó.

Fue Carmela quien, al enterarse que Cande recitaba le compartió letras y canciones. “Me dejó el amor a la música y muchas enseñanzas. Era una persona muy buena, muy humilde. Falleció cuando yo tenía 7 años, la perdí desde muy chica, pero me quedaron muchos recuerdos de ella”.

Candela contó que cuando su abuela estuvo internada, junto a su hermana escribieron una canción y la ensayaron para cantársela ni bien le dieran el alta. Sin embargo, eso no sucedió y la pérdida de Carmela la enojó muchísimo. “No canté más, por un tiempo porque estaba enojada con la vida”, aclaró. Pasados unos años, y la posibilidad del concurso, la hizo volver a la disciplina artística.

«La Chinita» empezó a cantar como si fuera un juego. (Foto: Gentileza)

Hoy mantiene firme su amor por la música. Para la presentación en la competencia coscoína, llevarán los mismos temas que interpretaron en Bariloche. El repertorio lo integran El Olvidao; La Pasto Verde y Tramposo.

Mientras continúa preparándose para enero de 2027, terminará el año con presentaciones en diferentes fiestas provinciales y regionales donde ya tiene las fechas confirmadas.

Candela La Chinita Tapia está junto a sus músicos Martín Cáceres, en primera guitarra; Francisco Campos, Damián Puentes en guitarra base, Diego Faúndez en bajo, y Maxi Cabeza en batería.


Candela se presentó ante el público, por primera vez, cuando tenía 6 años recién cumplidos. Era un acto escolar para recordar el desembarco argentino en las islas Malvinas. De allí en más, siguió con el canto y ahora, a sus 17 años, se ganó un lugar en la categoría cantante solista del certamen Pre Cosquín en representación de Río Negro.

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