“Villa Regina fue la primera ciudad del Duce”

Lo asegura el historiador y periodista italiano Pantaleone Sergi, quien investigó urbanizaciones inspiradas en el modelo fascista de la Italia de la década del 20. Señala que el propio dictador Benito Mussolini “intervino directamente para facilitar la operación que llevó a la creación de Regina, “ante la insistencia de su amigo y confidente Ottavio Dinale”.

28 oct 2012 - 00:00

“La fundación de Villa Regina ha tenido características únicas y espectaculares. Se remonta a 1924, historia bastante reciente y todavía viva, y fue un “modelo fascista” de colonia artificial, el único en el panorama de la emigración italiana de tipo económico. Querida por Mussolini, puede ser considerada como la primera de más de 150 “Ciudades del Duce” edificadas en “gloria” del dictador y construida, por otra parte, en un país de emigración tradicional y destinada a acoger familias italianas de veteranos de la Gran Guerra”.

Tales conclusiones pertenecen al periodista, historiador y exintendente calabrés Pantaleone Sergi, que acaba de producir una investigación en Argentina y su país, Italia.

Asegura Sergi en sus conclusiones enviadas al “Río Negro” que “el propio Duce del fascismo intervino directamente para facilitar la operación que llevó a la creación de Villa Regina, ante la insistencia de su amigo y confidente Ottavio Dinale, un periodista exanarco-sindicalista, delegado del Partido Nacional Fascista en América del Sur, que desarrolló varias hipótesis de asentamientos de inmigrantes italianos en Argentina y en la otra orilla del Río de la Plata”.

Aspectos desconocidos de la fundación de Villa Regina se presentan en una investigación histórica realizada por Sergi y titulada “Un modelo fascista de emigración italiana en Argentina. Así nació Villa Regina, en Alto Valle de Río Negro”, en el último número de la revista académica “Estudios Migratorios Latinoamericanos” de Buenos Aires.

Hasta ahora, la historia de Villa Regina se basó sobre escasa documentación que dejó el ingeniero Filippo Bonoli, “socio” de Dinale y autor del proyecto de colonización en Río Negro y promotor de la Compañía Ítalo-Argentina de Colonización (CIAC), y luego sobre el apoyo sustancial de fuentes orales a las cuales se refirió la historiografía local “con gran inteligencia y habilidad para preservar una gran cantidad de memoria a riesgo de entregar al olvido por una razón biológica”, dice Sergi.

Y agrega: “De este modo, la historia local, ignoró el nombre de Dinale y su rol en la fundación de la colonia, desarrollada bajo el mandato del gobierno fascista italiano. De hecho, muchas veces, el mismo Dinale aseguró que trabajó bajo las órdenes de Mussolini recibiendo instrucciones e informándole sobre los resultados. Desempeñó, finalmente, una función política, reemplazando a los representantes diplomáticos italianos con los cuales, en cierta manera, compitió”.

El escritor señala que sólo el diario “Río Negro”, “ya en 1924 mostró signos indirectos evidenciando el apoyo de un llamado ‘Club de Roma’ para la colonización italiana del territorio, pero sin añadir otros detalles”.

Basó su trabajo Sergi en fuentes originales, que incluyen la utilización de fondos documentales encontrados en la Fundación Ugo Spirito en Roma, hasta el momento inexplorados por los historiadores de la inmigración italiana.

Sostiene el autor que la fundación de Villa Regina fue el resultado de la convergencia de intereses entre el ingeniero Filippo Bonoli y Ottavio Dinale, “totalmente de acuerdo en que el lugar ideal en donde encaminar una intensa colonización italiana es por el momento, el valle del Río Negro”.

Explica que Dinale “fue atraído por el “paisaje italiano” de Río Negro, un territorio que “tiene un gran porvenir agrícola e industrial” como expresó durante una entrevista al diario “El Atlántico”.

Citando a Dinale, reproduce: “Basta que aquí vengan hombres, bajo un cielo italiano, con un sol y un clima itálicos, con una tierra que puede ofrecer a todos los productos desde el trigo a la remolacha, desde espárragos a fresas, desde la viña al olivo”.

Refiere además que la fundación de una colonia en aquellas tierras –según explicó Dinale en una carta al Comisario General para la Emigración en Roma– era importante “para el beneficio de nuestro país y para la gloria del Gobierno Nacional presidido por el Excmo. Benito Mussolini”. Bonoli, por su parte pensaba (dice Sergi) que su proyecto podría tener éxito con el fascismo en el poder: “Dios quiera que el Excmo. Mussolini –escribió a Dinale– pueda dedicar alguna hora de su infatigable vida e inteligencia, tan necesarias hoy para nuestra patria, a estudiar un problema no menos interesante que cualquier otro, para el futuro y para la grandeza de Italia”.

Y concluye el historiador: “Mussolini estuvo de acuerdo y, así, la colonia, que debería haberse llamado Vittorio Veneto se llamó, en cambio, Colonia Regina Pacini de Alvear en homenaje a la esposa del presidente de la República, Marcelo T. de Alvear, que el 7 noviembre 1924 firmó el decreto largamente esperado, permitiendo a la CIAC operar en las generosas tierras de Río Negro, fue financiada por capital público y bancario italiano, principalmente por la Banca Commerciale Italiana, a través del Banco Francés y Italiano para América del Sur y el Banco de Italia y Río de la Plata. La operación financiera era evidentemente el resultado de la acción de Dinale sobre el Duce y el Commissariato Generale dell’Emigrazione, que a su vez, presionó sobre la colectividad italiana de Argentina. Y al trabajo de lobbying realizado en Italia por Dinale, correspondió un compromiso similar por parte de Bonoli en Buenos Aires”.

Finalmente dice Sergi: “Villa Regina nació y se desarrolló, aunque con gran dificultad de los colonos acosados por la empresa de colonización que lo hizo, hasta la segunda guerra mundial, un feudo fascista italiano en la Argentina, tratando de imponer una sociabilidad no siempre aceptada por la población. Para más de 400 familias italianas, sin embargo, fue una oportunidad única para escapar de la necesidad. El desarrollo de la ciudad es el resultado del trabajo y el sacrificio. Vistos los frutos, ¡qué satisfacción!”.

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