“Sólo conéctate”
Cuando el ensayista inglés Edward M. Forster escribió su novela “Howards End”, en 1910, seguramente no imaginó que su consejo –“sólo conéctate”– podría tener alguna relación con un mundo globalizado y digital. Forster se refería a algo totalmente distinto: a la necesidad de “conectar” los sentimientos con la realidad. Hoy, un siglo después, esa palabra es la clave para insertarse en un espacio donde la cibernética hace y deshace, crea y recrea, y hasta determina el destino económico de un país.
La digitalización y las tecnologías de la información asociadas afectan la naturaleza de los bienes y los modos en que se producen, almacenan, distribuyen, transportan y comercian. También afectan el capital y la escala que se necesitan para operar a nivel mundial. Los negocios utilizan internet para llegar a más consumidores en diversos rincones del planeta. Y se amplían las oportunidades para que una mayor cantidad de personas, empresas y países participen en el comercio internacional.
La globalización entró en una nueva era. Ya no se define con los movimientos transfronterizos de bienes y capitales sino, cada vez más, según los flujos de datos e información. Prácticamente cada tipo de transacción internacional tiene un componente digital, algo inexistente hace quince años. Pero los países participan de modo desigual en esta actividad conectada. La gran mayoría digitalizan sus economías muy lentamente y se mantienen alejados de los pocos países líderes.
El Informe del McKinsey Global Institute de este año clasifica a 139 países según sus entradas y salidas de mercancías, de servicios, de finanzas, de personas y de datos, y demuestra que cada tipo de flujo se concentra en un reducido número de países con economías altamente digitalizadas y conectadas. Singapur lidera el ranking, seguido por los Países Bajos, Estados Unidos y Alemania. La Argentina está en el puesto 72, por debajo de otros países de la región como México (21), Brasil (44) y Chile (45). La influencia de la conectividad dentro del PBI es extremadamente baja comparada con otros países incluso de menor tamaño económico.
Durante las décadas pasadas el comercio de bienes creció –en promedio– el doble del PBI mundial. Pero desde la crisis económica financiera internacional del 2008-2009 se estancó. Algunos economistas atribuyen ese debilitamiento a factores cíclicos, tales como la demanda anémica proveniente de las principales economías del mundo o la fuerte caída de los precios de las materias primas. También puede atribuirse a causas más complejas y estructurales, como el auge del flujo de información digital y el impacto de internet. Este año, los individuos y las organizaciones enviarán veinte veces más datos a otro país que en el 2008.
Una de las innovaciones que tiene enormes consecuencias sobre el comercio mundial es la tecnología de impresión en tres dimensiones. Hoy se pueden enviar por correo electrónico instrucciones para que una impresora en cualquier parte del mundo manufacture, por ejemplo, una pieza de avión. General Electric estima que, para el año 2020, enviará 100.000 diseños de partes alrededor del mundo a través de internet y no de barcos.
El potencial y las oportunidades que se abren para el desarrollo económico son notables. Según el Banco Mundial, un aumento del 10% en la penetración de la banda ancha se traduciría en un incremento del crecimiento económico de 1,38% en países en desarrollo y 1,21% en países desarrollados.
Las conexiones digitales promueven el crecimiento de la productividad. Y se supone que pueden ayudar a que las economías en vías de desarrollo se desplacen a la vanguardia, al exponer a sus sectores empresariales a ideas, investigaciones, tecnologías y mejores prácticas operacionales y de gestión. Y a su vez, podrían construir nuevos canales para prestar servicios a los grandes mercados mundiales. Pero todo depende del desarrollo de la conectividad.
Internet no puede ofrecer tales mejoras de eficiencia sin una infraestructura digital adecuada. Cuando la conectividad es demasiado lenta, poco fiable o costosa, no permite que los pequeños empresarios y las personas saquen el máximo provecho de las nuevas oportunidades educativas y de negocios a nivel mundial. El “sólo conéctate” no es suficiente.
*Abogado y diplomático
“Conectar” es la clave para insertarse en un espacio donde la cibernética hace y deshace y hasta determina el destino económico de un país.
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- “Conectar” es la clave para insertarse en un espacio donde la cibernética hace y deshace y hasta determina el destino económico de un país.