Solo dos de cada diez empresas piensa reducir personal para hacer frente a la crisis.

El 64 por ciento de los ejecutivos argentinos está considerando modificar sus estrategias de corto plazo; y 56 por ciento está pensando en introducir cambios en sus estrategias de largo plazo.

Apenas dos de cada diez ejecutivos argentinos contestó que su empresa piensa reducir personal como método para recortar costos y hacer frente a la crisis mundial, de acuerdo a una encuesta realizada por KPMG a nivel regional.

Asimismo, el estudio destacó que, con la crisis de contexto, 64 por ciento de los ejecutivos argentinos está considerando modificar sus estrategias de corto plazo; y 56 por ciento está pensando en introducir cambios en sus estrategias de largo plazo.

También subrayó que la principal lección aprendida de la crisis económica es, según un tercio de los ejecutivos argentinos, la necesidad de mejorar los controles del sistema financiero. Según el análisis, "si bien este porcentaje es bastante más alto que el del resto de los países de la región -y sólo se encuentra por debajo del de Chile- posiblemente tenga que ver con el recuerdo, todavía fresco, de la crisis de 2002 que con la más reciente".

De todos modos, puntualizó que "un aspecto positivo se observa al analizar la reducción de personal como opción para reducir los costos". La encuesta señaló que sólo 20 por ciento de las compañías de la Argentina ha considerado esa opción; y este es uno de los porcentajes más bajos de la región, en fuerte contraste con Brasil, donde la reducción de personal parece ser una de las principales alternativas para mejorar la eficiencia.

Por otra parte, concluyó que "las empresas latinoamericanas ven a la recesión global como una oportunidad de revisar y rearmar sus operaciones en vistas a una mejora de la economía". En el relevamiento, que abarcó a la Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Venezuela, se entrevistó a 165 ejecutivos y se les preguntó cuáles fueron sus reacciones ante la recesión, qué lecciones habían aprendido de crisis anteriores y cuáles eran sus planes de recuperación.

Uno de los hallazgos clave fue que las empresas latinoamericanas no están tan preocupadas como sus pares europeas en lo que respecta al impacto de la recesión en sus operaciones. Pero, mientras llevan la delantera con respecto a las compañías de Europa, siguen detrás con respecto a los empresarios de los países de Asia-Pacífico que han avanzado para aprovechar las oportunidades de mejora. Muchas de las compañías de la región informaron que se están concentrando en reducir los costos en la cadena de abastecimiento y mejorando la eficiencia.

 Las empresas argentinas, por su parte, buscan hacerlo, ya no sólo por medio del aprovechamiento de beneficios impositivos, sino a través de la reducción de costos de compras y de la cadena de suministros, y la optimización de procesos para proteger el flujo de fondos. Casi todos los encuestados dijeron creer que sus gobiernos deberían tener un rol más activo en mejorar las condiciones económicas.


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Solo dos de cada diez empresas piensa reducir personal para hacer frente a la crisis.