Sosiego navideño

En un fin de año sin desbordes sociales, Massa alista a su tropa para tratar de ganar Buenos Aires. Le fijaron reglas de juego claras cinco precandidatos: Posse, Giustozzi, Cariglino, Solá y López. Cristina apuesta a frenar la inflación: rebajará las naftas y tratará de acotar las paritarias.



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Foto:Archivo

DE DOMINGO A DOMINGO

En un fin de año sin apocalipsis -hecho sobresaliente para Cristina Fernández y Daniel Scioli-, precandidatos a gobernador del Frente Renovador en la provincia de Buenos Aires lograron que el líder del espacio, Sergio Massa, estableciera reglas de juego para una interna en la que hoy (nada se sabe qué puede suceder en febrero o marzo) están afuera el intendente de Lomas de Zamora, Miguel Insaurralde, y el diputado Francisco De Narváez.

En un frugal almuerzo en El Tigre, cinco pesos pesados del FR, Gustavo Posse, Darío Giustozzi, Mónica López, Jesús Cariglino y Felipe Solá, le plantearon directamente a Massa la inconveniencia de que se arrogue la potestad de armar las listas en los 135 distritos bonaerense, ya que son ellos los que costearán la campaña y garantizarán la presencia de miles de fiscales.

Massa accedió a la petición y, tras reservarse la última palabra en la confección de nombres para acceder al Parlamento nacional, habilitó a los dirigentes que le responden a postular intendentes, senadores y diputados provinciales y concejales. También acordó con ellos que en las localidades donde gobiernen dirigentes del Frente Renovador no habrá competencia, salvo que la promueva el jefe comunal. De esa manera, por caso, se zanjan enojos, como el que enfrentó a Posse, intendente de San Isidro, con los Galmarini, la familia de Massa por la rama de su esposa, Malena.

Mónica López, una de las voceras del encuentro, subrayó con especial énfasis el no encuadramiento de Insaurralde, quien renunció este mes como diputado del Frente para la Victoria para volver a sus funciones ejecutivas en la zona sur del Gran Buenos Aires, desde donde -y tras su promocionado casamiento con Jésica Cirio- pretende catapultarse al sillón de Dardo Rocha. El misterio -como muchos otros que rodean alianzas futuras- marca los pasos de Insaurralde, de trato amistoso tanto con Massa como con Scioli, lo que no le impide alimentar la posibilidad de armar un nuevo partido político.

En el FR son varios los que manifiestan su rechazo hacia Insaurralde. Mónica López dijo que la sociedad espera que el exdiputado explique los motivos por los que votó junto con el kirchnerismo (que también lo repudia por boca del ultra-K Carlos Kunkel) la ley de Abastecimiento rechazada por las cámaras empresarias y el nuevo Código Civil y Comercial. Otro que no oculta su tirria es el exintendente de Almirante Brown, Giustozzi, quien comparte argumentos del exjefe de Gabinete, Alberto Fernández: “Si a ese tipo ya le ganamos”, repite en referencia a los comicios legislativos del 2013, que sepultaron el proyecto de re-reelección indefinida del cristinismo.

Los cinco massistas tendrán todo el verano para tejer nudos. Algunos planean unir fuerzas, aunque los binomios no están definidos. Se menciona la afinidad de Giustozzi con Cariglino y Gabriel Katopodis, de San Martín; la de Posse con López. Y se mantiene el paraguas semiabierto por si se llegase a producir el desembarco de Insaurralde o De Narváez.

También, obviamente, se orejean las chances presidenciales de Massa y su ardua disputa con Mauricio Macri. Uno y otro están detrás de estructuras de la Unión Cívica Radical, con relevancia en las provincias pero no a nivel general. Así, mientras el tigrense se acerca a Gerardo Morales en Jujuy y José Cano en Tucumán, el porteño hace migas con Oscar Aguad y Mario Negri, en Córdoba.

Tanto Massa como Macri -que fueron juntos en Buenos Aires hace un año para derrotar a Insaurralde, entonces mimado por Cristina- sentencian públicamente que el ciclo kirchnerista está concluido, pero puertas adentro de sus organizaciones no desdeñan el piso electoral del actual oficialismo ni una remontada si, como conjeturan algunos analistas, la economía se recupera en el 2015. Será clave, en tal sentido, la desaceleración inflacionaria, en la que podrá incidir la rebaja del 5% en las naftas a partir del 1º de enero, según evaluó el titular de la UIA, Héctor Méndez.

Otro factor que repercutirá en el nivel de los precios será la adecuación de los gremios en las paritarias del próximo año. Para evitar problemas en el comienzo de las clases, Scioli ya empezó a negociar con los docentes, mientras que los conductores de colectivos se despacharon con un pedido extraordinario, formulado por Roberto Fernández, de UTA, del orden del 50%.

Cristina, quien con su decisión de exceptuar del pago del impuesto a las Ganancias el medio aguinaldo de los trabajadores de la cuarta categoría desactivó la rebelión de los gremios opositores, espera mañana que los miembros de la CGT Balcarce se amolden a sus pretensiones. A sabiendas de que en el 2014 hubo una pequeña merma del poder adquisitivo de los asalariados, el Ejecutivo apelará a la reflexión: una escala moderada del 25 al 28% es la que pretende el ministro Carlos Tomada.

Antonio Caló, tras recibir un informe de Roberto Bonetti, de la seccional capital federal, adelantó que los metalúrgicos se manifestarán en contra de una puja descontrolada. “Vivimos la experiencia del ‘Rodrigazo’, con aumentos descomunales y paritarias cada 15 días que nos llevaron a la ruina”, recordó. Por otro lado, muchos sindicatos recompusieron las pérdidas a través de un bono extraordinario. Los camioneros de Hugo Moyano, consiguieron 8.000 pesos en cuatro cuotas y los bancarios, 7.000 pesos.

Por otro lado, según adelantó en exclusiva “Río Negro” la semana que pasó, hay gestiones reservadísimas para que el papa Francisco visite Buenos Aires entre el fin de la pautada segunda vuelta electoral y la entrega del poder el 10 de diciembre de 2015. Objetivo: darle la despedida a Cristina y, como prenda de unidad, un gran recibimiento a su sucesor, sea del oficialismo o de la oposición.

Arnaldo Paganetti - arnaldopaganetti@rionegro.com.ar


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