“Soy un pastor, soy hombre de lucha”

Este austero jesuita catalán de 76 años, de reconocida tarea pastoral y social en Misiones, se lanzó al ruedo electoral cuando se convenció de que su figura era capaz de aglutinar el disperso espectro opositor "contra la dictadura de Rovira".



#

Joaquín Piña lleva más de 40 años como pastor en Misiones. Dice que lucha "contra los excesos del poder".

POSADAS.- (Enviado especial) Tiene los ojos entre celestes y grises. Rostro huesudo. Rostro propio de los italianos del norte. Esa mezcla que desde lo genético tiene tanto que ver con siglos de invasiones y repliegues. Pero, paradojas de cuna, monseñor Joaquín Piña y Batllevell es español de nacimiento, argentino, paraguayo o como se quiera, “amor a esta Latinoamérica”, dice mientras estrecha la mano. Chomba clásica, color natural.

Saludo firme, seguro. “¡Ah, de Río Negro!”, dice. Tiene 76 años.

“Y la vitalidad de un borrego” le agrega a este diario un colaborador que facilita el encuentro con este cura que fue obispo de Iguazú y hoy lidera el Frente Unido por la Dignidad, la convergencia que se opone al proyecto oficialista de reforma de la Constitución de Misiones que alienta el gobernador Carlos Rovira para ser reelegido in eterno. En este entrevero, monseñor Piña es candidato a primer convencional.

– Tramo final…

– Pato o gallareta.

– Dice el sociólogo Mallimaci que con usted, en Misiones, la política se topó con la religión.

– No es conmigo… yo soy una parte de una inmensa convergencia que lucha por defender la dignidad de la gente y el sistema democrático. Hay que impedir la reforma que busca Rovira… Hay que impedirlo para que nadie se eternice en el poder.

– Defíname en una palabra por qué “no” a la reelección in eterno.

– Porque corrompe al poder y a la sociedad.

– ¿No cree que si el FUD tiene una debilidad, ésta le viene de lo heterogénea que es su composición? Hay macrismo, izquierda, centros de distintos planos.

– No me parece que esto sea una debilidad concreta. Tanto es así que estamos en opción muy concreta de ganar la elección. Por lo demás, tenemos un objetivo común: defender un sistema político abierto, ajenos a sueños de ejercicio de poder permanente. Estamos juntos y trabajando con generosidad.

– Como doy por seguro que cree en Dios, ¿Dios de qué le sirve en esta lucha?

– Me da fuerza, como Cristo… Soy un pastor, soy de lucha…. Mire, además creo mucho en la gente, tengo mucha fe en la gente… ¡Vamos a ganar!… Yo no entiendo mucho de esto de… no sé…

– De pispear un proceso electoral.

– Eso, sí, sí, de eso… pero bueno, parece que estamos en condiciones de ganar.

– Imaginemos otro escenario.

– Entonces, si gana el “sí”, bueno… será la degradación final del sistema político misionero y claro, nos harán sentir la derrota.

– ¿Miedo?

– ¿Miedo yo?… Yo el único miedo que tengo es no cumplir con mi Señor, con fallarle a la gente…

– Dicen que hay tres cosas que un Papa jamás sabe: cuánta plata tienen los salesianos, cuántas órdenes eclesiásticas hay y cómo piensa un jesuita. Usted es jesuita. ¿Qué significa ser jesuita en una región donde los jesuitas fueron expulsados por el imperio español?

– Significa luchar a favor de la vida… como lucha una infinidad de otros pastores. Luchar contra la pobreza, contra los excesos del poder, luchar contra la exclusión.

– ¿Qué le dejaron 20 años de pelear contra la dictadura de Stroessner?

– El sabor de no haberle aflojado jamás. Me tuvo que echar del Paraguay.

– He notado que usted no se ahorra nada cuando se trata de definir al gobernador Rovira.

– Es un autoritario, un autista. La naturaleza misma del proyecto de reforma de la Constitución que alienta, lo define cultural e ideológicamente. Creo que hasta Kirchner se dio cuenta de esto.

– Pero vino y lo apoyó.

– Pero no volvió decían que vendría esta semana y por lo que sabemos, esa visita no lo hizo subir mucho a Rovira en las encuestas.

– No bien llega uno a Posadas percibe

que esta elección es sinónimo, desde el oficialismo, de clientelismo. Se dio de todo, hasta se dice dentaduras postizas.

– ¡Se ha degradado tanto a la gente!… Es una infamia cómo se usan las carencias de miles de misioneros… ¡Créame, indigna… no hay palabras para definir tanta humillación, créame!…

 

CARLOS TORRENGO


Comentarios


"Soy un pastor, soy hombre de lucha"