Suspenso, tensión y seguridad en torno a la Legislatura



Actualizado a las 19:18

Buenos Aires (Télam).- La definición del juicio político contra Aníbal Ibarra, que terminó con su destitución, tuvo en los alrededores de la Legislatura porteña y en sus pasillos un ambiente en el que se mezclaron suspenso y tensión, coronado por un amplio operativo de seguridad. La certeza de “final abierto” para el juicio, con los antecedentes de violencia conocidos en torno de la causa Cromañón, hicieron que las autoridades extremaran recaudos para evitar cualquier posibilidad de estallido.

A la postre, el “estallido”, pero de júbilo, se produjo en las inmediaciones de la Legislatura, particularmente en las calles, aunque también en los bares de la zona, donde numerosas personas siguieron el desarrollo de la votación final por televisores. No se registraron incidentes y las imágenes dominantes fueron de abrazos, llantos e innumerables miradas perdidas de familiares de las víctimas de la tragedia de Cromañón, que culminaron su vigilia con el resultado que esperaban.

En tanto, Ibarra siguió con aparente equilibrio el desarrollo de la votación y se retiró circunspecto del recinto, tras saludar al presidente del Superior Tribunal de Justicia, Julio Maier. Un amplio vallado se colocó en varias cuadras a la redonda de la Legislatura, custodiado por la Guardia de Infantería de la Policía Federal, que cambiaron significativamente la fisonomía de una zona muy transitada. “Vienen piqueteros de la Aníbal Verón”, decían algunos, mientras que en Perú y Avenida de Mayo se concentraban familiares de las víctimas de Cromañón y militantes del MST y el Partido Obrero.

Desde la primeras horas, el resultado de la votación era incierto. “Ibarra gana por goleada”, comentaban los más cercanos y optimistas colaboradores del ahora destituído jefe de gobierno, mientras que otros instaban a “esperar porque no se sabe qué harán algunos legisladores” que integraban la Sala Juzgadora. El primer impacto mediático surgió por parte de la diputada de izquierda Beatriz Baltroc, quien dos horas antes de la audiencia se reunió con José Iglesias, padre de una de las víctimas de Cromañón.

Baltroc le adelantó a Iglesias que votaría por la absolución de Ibarra, lo que llevó al abogado a pronunciarse ante la prensa: “la presionaron y cambió el voto”, dijo. Lo cierto es que muy pocos se atrevían a apostar sobre el resultado de la sentencia. El mayor suspenso se centraba sobre la posición del diputado zamorista Gerardo Romagnoli, quien luego de renunciar a la Sala Juzgadora y de calificar al juicio de “circo”, optó por sentarse en su banca.

Romagnoli avanzó con un discurso que impedía sacar conclusiones anticipadas: “¿se abstiene?”; “¿vota por la destitución?”; “¿vota por la absolución?”, eran las preguntas. Cuando el zamorista anunció que votaba por la destitución, se escucharon aclamaciones que partían de los manifestantes que se encontraban en la calle, quienes minutos antes cuestionaban al legislador por una actitud que calificaban de ambig–a. Recordaban además las críticas que le había formulado José Iglesias, a quien Romagnoli calificó de “difamador” durante su discurso.

Después de Romagnoli comenzó su discurso Guillermo Smith, del ARI, quien prácticamente adelantó su voto a favor de la destitución lo que definió la suerte de Ibarra antes de que hablara el último legislador, Elbio Vitali, del ARI, quien se abstuvo en la votación. Casi sin esperar el discurso de Vitali, los periodistas abandonaron la sala de prensa y el recinto en busca de repercusiones. Poco después, los familiares que estuvieron en la audiencia, abandonaron la Legislatura portando las fotos de las víctimas y gritando “Los pibes, presente”, mientras se dirigían hacia el santuario del barrio de Once, donde estaba Cromañón.


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