Técnica y rapidez en el concurso de hacheros
Este año el tradicional evento de San Martín de los Andes tuvo como ganador a Osvaldo Sandoval, un vecino del barrio Las Rosas, que cortó un rollizo de pino en 7 minutos 12 segundos.
Patricio Rodríguez
Los “hacheritos” también se dieron el gusto de cortar troncos.
SAN MARTÍN DE LOS ANDES (ASM).- Un fornido vecino de barrio Las Rosas, Osvaldo Sandoval, se llevó el tradicional concurso de hacheros, tras dar cuenta de un rollizo de pino de 65 cm de diámetro en 7 minutos y 12 segundos, frente a la multitud que se congregó en el Centro Cívico sobre avenida San Martín, para participar de una nueva edición de la Fiesta Nacional del Montañés. Junto a Sandoval y entre una treintena de participantes, hicieron podio Alejandro Concha (7.47) y José Manríquez (13.24), quien había ganado la pasada edición de la prueba. De la entrega de premios participaron el intendente Juan Fernández; el secretario de Educación, Cultura y Deportes, Antonio Núñez, y la subsecretaria de Cultura del municipio, Fernanda González; así como autoridades del Sindicato de Trabajadores de la Industria Maderera, que colaboraron con el evento. La locución y animación estuvo a cargo de Flavio Correa, y el jurado fue presidido por el conocido forestador Eberardo Hoepke. En otro de los concursos, se subieron al podio de los “hacheritos” de hasta 14 años, los hermanos Milton y Fabio Queupán (13 y 14 años, respectivamente), seguidos por Eliazar Vergara, todos de San Martín de los Andes. Los niños trabajaron con su herramienta sobre rollizos de 25 cm. A su turno, la pareja formada por Marcelo Cifuentes (70 años) y Mario Cifuentes se impuso en la tradicional sierra corvina, herramienta común en la zona durante los años en los que San Martín de los Andes fue principalmente un centro maderero. Luego se produjo la aparición de la motosierra, que desplazó a aquel instrumento, a la vez que la ciudad se reconvirtió en un polo turístico. Precisamente, también hubo motosierras en el espacio diseñado frente a la plaza San Martín, sobre la avenida del mismo nombre. Tras competir en dos mangas selectivas, el primer motosierrista fue el local Oscar Matamala, que cortó las cinco “rodajas” de no más de una pulgada y media en exactamente dos minutos. En ese caso, el concurso consistió en aserrar piezas o “pastillas” de un rollizo de 50 centímetros, que deben ser introducidas en una estructura de hierro preparada al efecto, para ser contabilizadas por los jueces en el menor tiempo posible para el ganador. Se juzga, entonces, no sólo la calidad del motosierrista sino también la velocidad con la que realiza su trabajo. A su turno, el hachero Sandoval, tras pasar la manga clasificatoria, partió el rollizo asignado por sorteo con precisos cortes. Es que no se trata sólo de fuerza, sino y sobre todo, de técnica.
Patricio Rodríguez
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