El asistente que acompaña a los adultos mayores por WhatsApp

Una plataforma combina IA, reconocimiento de voz y recordatorios automatizados para acompañar a las personas en sus actividades cotidianas. Permite confirmar la toma de medicamentos y envía alertas a familiares ante situaciones que requieren atención. Nació de una experiencia personal.

Una solución tecnológica para cuidar a distancia.

La preocupación por los olvidos de su abuela llevó a Julián Rozenfarb a buscar una solución tecnológica para facilitar su cuidado. La mujer comenzaba a olvidar la medicación, los turnos médicos y los encuentros familiares, mientras su madre debía estar pendiente de cada actividad. Así nació Plani, un asistente basado en inteligencia artificial (IA) que funciona a través de WhatsApp y busca favorecer la autonomía de los adultos mayores y aliviar la carga mental de sus familiares.

“Lo que me preocupaba era que mi mamá estaba perdiendo la posibilidad de estar tranquila y desconectar”, explicó Julián. El seguimiento permanente implicaba esperar respuestas, confirmar que se hubiera cumplido cada indicación y volver a insistir si no había respuesta. Después de evaluar distintas alternativas, encontró una premisa para el desarrollo: “¿Por qué hacer que aprenda a usar algo nuevo si ya usa WhatsApp?”.

La herramienta utiliza la API oficial de WhatsApp Business, de Meta. Cuando recibe una nota de voz, convierte el audio en texto mediante Whisper, de OpenAI, y luego emplea Claude, de Anthropic, para interpretar las respuestas según el contexto. Así puede comprender expresiones como “ya la tomé hace un rato” sin exigir que el usuario siga una estructura determinada. Si no entiende un mensaje, solicita que lo repitan o lo escriban.

  • Recordatorios y alertas

La inteligencia artificial no toma todas las decisiones por su cuenta. “En lo crítico no dejamos que la IA adivine”, sostuvo el desarrollador. Para confirmar una medicación, Plani utiliza reglas programadas que reconocen las negaciones y evitan registrar como positiva una respuesta como “no, todavía no la tomé”.

Un proceso automático revisa cada minuto los recordatorios pendientes. Si la persona no responde, el asistente vuelve a preguntar a los 15 minutos, insiste a los 30 y, si se trata de una actividad importante, avisa a la familia a los 45. También considera los hábitos de cada usuario para detectar demoras que se apartan de su comportamiento habitual.

El sistema combina reglas preestablecidas con análisis de IA para clasificar situaciones en niveles de observación, atención o urgencia. Ante una urgencia detectada, envía una notificación a los familiares habilitados con información sobre lo ocurrido y la hora del mensaje.

  • Privacidad y adaptación

Según Julián, los familiares pueden consultar si se cumplieron los recordatorios, pero no tienen acceso general a las conversaciones privadas del adulto mayor. Las comunicaciones viajan cifradas y las confirmaciones quedan registradas. Además, Plani no ofrece diagnósticos ni consejos médicos: su función es recordar la información cargada por la familia, que debe confirmarse antes de programarse.

Las primeras pruebas mostraron que cada persona necesita un acompañamiento diferente. “A algunas les gusta que les hablen de una manera y a otras, de otra”, contó. Por eso, el sistema permite personalizar el tono de los mensajes y la frecuencia de los recordatorios.

Sin embargo, WhatsApp no resuelve todos los obstáculos. “La principal dificultad que encontramos es que la persona incorpore el hábito de hablar con Plani, responderle y llevar el celular consigo cuando sale”, explicó. También es necesario generar confianza y explicar con claridad cómo se utiliza la información compartida.

  • Experiencia familiar

El desarrollo comenzó como una solución para su propia familia, sin un plan formal de etapas. Cuando comprobó que podía ayudar a otras personas, Julián empezó a difundirlo y a ajustar su funcionamiento. Hoy, Plani es utilizado por 17 familias.

El sistema incorpora otra instancia de IA que analiza las interacciones para identificar posibles errores o respuestas que podrían ser más claras. Ese mecanismo permite introducir mejoras, aunque no elimina por completo la posibilidad de equivocaciones.

“Lo que más necesito para ampliar el proyecto es visibilidad”, afirmó el joven. Su objetivo inmediato es llegar a 100 familias y comprobar que el acompañamiento resulte útil en distintas rutinas.