Temen una "guerra de narcos" en Río tras la muerte de un capo

RIO DE JANEIRO (DPA).- Tras la muerte, en las primeras horas de ayer, del poderoso narcotraficante Irapuán David Lopes, conocido como Gangán, las autoridades brasileñas temen una nueva guerra entre delincuentes por la toma de posiciones en el lucrativo negocio de las drogas, admitieron ayer fuentes policiales.

El narcotraficante murió al resistirse cuando había quedado acorralado por fuerzas policiales. El delincuente muerto había organizado hace dos años un ataque a balazos a la propia sede del Ayuntamiento carioca, acción con la cual habría buscado mostrar su fuerza desafiando el propio poder del Estado.

El jefe de la policía civil del estado de Rio de Janeiro, el comisario Alvaro Lins, afirmó ayer que en la estructura del crimen organizado "no hay ningún sucesor natural del traficante" muerto hoy.

El delincuente muerto, que actualmente era el más buscado de Rio, abastecía de cocaína y marihuana a traficantes locales de varias favelas de Rio de Janeiro, que ahora deberán buscar nuevos proveedores.

Sin descartar el temor de una guerra entre delincuentes, Lins dijo en una entrevista radial que la muerte de Gangán "desarticula" el tráfico de drogas en algunas de las principales favelas de la ciudad. "Era un traficante muy organizado y con muchos contactos; su muerte va a debilitar el tráfico de drogas en los lugares en que actuaba", expresó. La gobernadora Rosinha Matheus comentó que la muerte de Gangán es el fruto de seis meses de trabajo de un arduo trabajo de inteligencia llevado a cabo por la policía a sus órdenes.

Lins reveló que los nueve agentes que participaron en la operación de la madrugada de hoy serán promovidos. El comisario Ricardo Hallack, que participó en la acción, contó más tarde que, según las transmisiones radiales del criminal con sus cómplices, éstos le avisaron que intentarían rescatarlo y que, en el momento en que dispararon contra él, Gangán pedía ayuda a gritos.


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