Temores y dudas por el testigo clave que incriminó a Etchecolatz



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Julio Jorge López, cuando testimonió en el juicio contra el represor.

BUENOS AIRES- El paradero de Julio López, el testigo clave en el juicio al represor Miguel Etchecolatz que permanece desaparecido desde el pasado lunes, sigue siendo un misterio, mientras el gobierno bonaerense sospecha que el albañil, de 77 años, se fue voluntariamente y aún no pudo volver a su casa.

El propio gobernador, Felipe Solá, se acercó ayer hasta la casa de López y estuvo reunido con sus familiares 90 minutos, explicándoles todo el dispositivo dispuesto para ubicarlo. Uno de los hijos de López -que agradeció todo ese operativo- señaló que quizás el sobreviviente de la dictadura “está perdido o escondido con alguien” que “cree que lo está ayudando cuando en realidad no es así”.

Es que López ya se había ausentado en una oportunidad durante dos semanas, según reveló el ministro de Seguridad bonaerense, León Arslanián, quien aclaró que el dato no se lo dieron los familiares del testigo.

No obstante, ante la incertidumbre que desató el caso, Solá ordenó crear un plan de vigilancia a testigos judiciales en peligro e incluso se supo que Nilda Eloy, quien junto a López fue una víctima de Etchecolatz, denunció que el pasado sábado la llamaron por teléfono para hacerle escuchar “sonidos como si fueran sesiones de tortura”.

Anoche, en La Plata, casi un millar de personas marchó bajo la lluvia hasta la casa de Gobierno bonaerense (en dos columnas distintas) para pedir por su aparición, y un grupo de los manifestantes se reunió con el secretario de Derechos Humanos bonaerense, Ricardo Binstock.

Por la mañana, tras la oferta de una recompensa de 200 mil pesos para todo aquel que brinde datos ciertos sobre su paradero, un llamado denunció al teléfono de emergencias 911 del Ministerio de Seguridad bonaerense que López estaría en un baldío de Los Hornos, que fue inmediatamente rastrillado sin que se encontrara ningún rastro suyo.

De los informes telefónicos se desprendió que no hubo llamados irregulares a la casa, mientras que por ahora también resultó infructuosa la averiguación en hospitales y estaciones de transporte público que se extienden hacia todo el país. Incluso, se mandó un comunicado a la AFA para que colabore en los partidos de fútbol del fin de semana. (DyN)


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