Terranova se codea con los grandes

Orlando Terranova fue el abanderado de la legión argentino que participó del Dakar en la categoría de autos. El trabajo del piloto que manejó uno de los Mini del equipo oficial X-Raid fue excelente. De no ser por la debacle de la maldita cuarta etapa, cuando perdió casi seis horas, tranquilamente podría haber peleado el título con Nasser al Attiyah. Lo de Terranova no sorprendió, porque hace rato que se ganó un lugar en el selecto grupo que en cada edición pelea entre los diez mejores. Tal vez, nunca estuvo tan cerca de la gloria como en esta edición que largó y terminó en Buenos Aires, porque de no mediar dos errores, siempre estuvo entre los referentes de la categoría. Ganó la primera etapa aprovechando una penalización a Al Attiyah, tumbó en la segunda, pero se recuperó en la tercera, con otra victoria, hasta que en la cuarta le pegó a una piedra, rompió parte de la dirección de su Mini. Parecía que se terminaba el Dakar, pero reparó y llegó. Cuando se podía esperar que su temperamento lo traicionara, Terranova empezó a despacharse con muy buenas producciones. Ganó al séptima etapa y en varios parciales peleó hasta el final con Al Attiyah, repitió triunfo en la penúltima, demostrando que está en el grupo de los elegidos y, si sigue en este camino, el título en la prueba más dura del mundo no tardará en llegar.


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