Testimonio de una madrugada violenta



PLOTTIER (AN).- Yarlin Infante siempre vivió en una toma. Se crió en una casilla desvencijada que armaron sus “viejos” hace añares y decidió independizarse en marzo de este año, cuando los “Hijos de El Chacay” pusieron los pies en un predio que, dicen, sale varios millones de pesos y es de un privado.

Yarlin ayer lloraba. Sin más, en una mañana gélida y mirando las pocas cosas que le habían quedado sanas. También miraba con bronca a los policías, que seguían con su tarea de “limpiar” el terreno.

“Me despertaron los gritos. Llegaron a las 5 de la mañana y nos sacaron. Yo dormía con mi bebé de dos años, y en un par de horas me tenía que ir a trabajar. No dejaron nada en pie”.

Yarlin es una de las tantas madres solteras que ocupaban tierras ajenas. Ahora, no le queda más que volver a la casa de sus padres. Impávida, escuchó el elogio de unos de los representantes del grupo, que gritaba en una suerte de asamblea: “Las mujeres fueron las que pusieron los ovarios en esta toma, ellas la defendieron. No podemos dejarlas solas…”.


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