¿Tevé o naturaleza? Debate en EE. UU. sobre qué es mejor para los chicos



Mientras los padres estadounidenses estudian qué harán con sus hijos este verano (boreal), un nuevo debate entre expertos puede complicarles aún más la decisión. El escritor y analista Steven Johnson, cuyo nuevo libro se titula “Everything Bad Is Good for You” (Todo lo malo es bueno para tí), está intentando desprestigiar la teoría de que el elevado consumo de televisión y videojuegos está atontando a los niños estadounidenses. Pero el periodista Richard Louv defiende la posición contraria.

Su nuevo libro, “The Last Kid in the Woods” (El último niño en los bosques), argumenta que los niños modernos están tan enchufados a la televisión y los videojuegos que perdieron su conexión con el mundo natural.

Johnson dice que encontró la primera explicación plausible de uno de los misterios de la sociedad moderna: En una edad en la que estamos rodeados de cultura basura y nuestras escuelas en general están deteriorándose, ¿por qué los coeficientes intelectuales se fueron incrementando de generación en generación? Johnson dice que la respuesta está en mirar a nuestros niños a la cara.

Argumenta que la creciente complejidad de la televisión y los videojuegos está entrenando a las mentes jóvenes para ser cada vez más agudas. El escritor compara los argumentos y personajes sosos de series de televisión de los 70 y 80 como “CHiPs”, “Dallas” y “Los dukes de Hazzard” con la complejidad de las series favoritas de la actualidad como “24”, “Los Soprano” e incluso reality shows como “The Apprentice” y “Survivor”.

“Una de las partes más importantes de la inteligencia es trazar una red social”, explica. “En 'Dallas', hay seis personajes principales y tres periféricos, y eso era una trama compleja para la época. Avancemos 30 años y en un episodio de '24' encontramos a 31 personajes diferentes, cuatro familias claras y una decena de relaciones entre ellos que debes seguir si quieres entender la historia”.

Con el cerebro disparando todas las sinapsis para poder seguir la complejidad de la trama, la mente hace el mismo trabajo que si estuviera estudiando matemáticas o jugando al ajedrez, argumenta. Lo mismo vale para los videojuegos y su contribución a nuestra habilidad para resolver problemas, por no hablar de la mejoría en la coordinación manual y visual. Pero para Richard Louv, el problema de la cultura moderna no es que la televisión sea tonta: Es simplemente que la dosis es demasiado elevada. Un estudio reciente de la Fundación Familia Kaiser demostró que los niños estadounidenses pasan 44 horas por semana frente al televisor, las computadoras o los videojuegos. Según Louv, esta devoción a los medios electrónicos causó un nuevo problema nacional llamado “desorden de déficit de naturaleza” que deja a los niños subestimulados, estresados y desconectados.

“Biológicamente seguimos siendo cazadores y recolectores”, dice. “No hemos cambiado desde entonces. ¿Qué pasa con el organismo humano cuando le quitas la naturaleza y la reemplazas con televisión y ordenadores? Yo lo llamo autismo cultural, en el que el uso de los sentidos que hacen los niños se reduce a una pantalla. Sólo en la naturaleza usamos todos nuestros sentidos al mismo tiempo y de forma positiva”. David Hoffman, psicólogo de la Universidad de California, dice que Johnson hace bien en desmontar el mito de que la televisión y los videojuegos son necesariamente dañinos. (DPA)


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