Tiempo de final, pura adrenalina

por EDUARDO DARIO ARMER





Cordial lector, en una columna anterior hablamos de los play off, qué significaban y cómo se desarrollaban. Ahora intentaré, siempre pensando en que conozca y esté al tanto de las vivencias de la actividad deportiva, contarle la historia de un equipo que llega a una instancia final, como la que hoy experimenta Independiente de Neuquén.

Después de una temporada, el momento de la definición ha llegado. Estar en este lugar y jugar por el ascenso es el sueño de jugadores, cuerpo técnico, dirigentes, y sin olvidarnos también de los seguidores, que son los que más sufren, al sentirse identificados con su equipo, y sin lugar a dudas, se sienten participes.

La historia tiene su comienzo a principios de temporada; conformado el plantel. El análisis individual de los incorporados determina virtudes y defectos de cada uno, intentando como objetivo, definir el rol que le será asignado individualmente dentro de la estructura del equipo. También a las distintas plantillas de los rivales, se las estudian para comparar cualidades. Estos elementos dan lo que en definitiva se da en llamar chances, potencial y perfil de equipo.

La primera parte del torneo se denomina serie regular, todos comienzan a rodar a través de los juegos, y se va forjando la idea, con el correr de las fechas y las confrontaciones durante las distintas etapas, que la ilusión con que se inició la temporada puede ser realidad.

Llegar a esta instancia es difícil y aún más, es lograr el éxito. Se mira atrás y se recuerdan todas las vivencias, las alegrías en los triunfos y las angustias en las derrotas, el disfrutar de rachas positivas y el no encontrar el porqué en las negativas. Esto sucede a lo largo de una temporada.

Las vivencias son difíciles de transmitir, sólo las entienden los que la experimentaron, gozando o sufriendo. Todo lo anterior potencia el deseo y anhelo de conseguir el galardón, por el que se ha luchado durante todo el año.

Seguro que estas chances de definición por el ascenso no son por casualidad. Si están donde se encuentran, es por mérito; en un deporte de conjunto, no hay logros individuales, todos dependen de todos, la competencia es sabia, no regala ni premia a cualquiera.

Hoy se hace carne, saben que están en el último peldaño de esta empinada escalera, a un escalón de llegar a la cima. La ansiedad y la adrenalina corren, la definición está al alcance de la mano. Los minutos, horas, días, semanas, meses transcurridos ya no cuentan. Es momento de final, todos estamos expectantes. La «Caldera» va a estallar, es tiempo de que Neuquén vuelva a disfrutar de la Liga Nacional de Básquetbol.

 

 

 


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