Tierra sin techo



Circunvalación y ruta 65. Quien viaja desde allí hacia el norte de Cipolletti puede ver cómo la clase media construye sin parar. Los nuevos barrios residenciales, más evidentes aún en la zona sur, muestran un crecimiento increíble.

Las ruedas avanzan, y un poco más adelante se observan algunos de los planes de viviendas que se construyeron hace años y que nunca volvieron a ser una alternativa para la ciudad. Más al norte, a la izquierda, la otra realidad: las tomas y el loteo social.

Los ladrillos, la madera de primera calidad, las tejas, las chapas modernas y el confort que se visualiza en los ingresos principales, en un par de kilómetros se transforman en cantoneras, nailon, cartón, chapas recicladas, precariedad y riesgos.

Casi no hay diferencias entre las casillas levantadas por quienes se encuentran en la toma llamada San Sebastián y las que se hallan casi pegadas, en el sector conocido como Antártida Argentina, el primer -y hasta ahora, único-, loteo social impulsado por el municipio.

Este “barrio” fue la respuesta oficial a un drama latente, que mostró su cara más dura en los primeros días de 2003, cuando cientos de familias que aseguraban estar sin techo, se asentaron en una chacra abandonada en Circunvalación y La Esmeralda.

Para reubicar a esta gente la municipalidad optó por comprar un terreno en Circunvalación -pagó más de medio millón de pesos- y financió los lotes a los vecinos más necesitados. Todavía nada se recuperó de esta inversión, porque “hubo problemas con las escrituras”. Recién en unos cuatro meses se empezarían a cobrar las primeras cuotas.

Fueron 270 las familias que consiguieron así su tierra legalmente, aunque no la ayuda para construir. Muchos de ellos siguen viviendo en condiciones tan precarias como estaban en la toma inicial o en la que se constituyó después (en el mismo vecindario), o las otras tres que existen en la ciudad.

Una paradoja. Mientras las estadísticas muestran que Cipolletti no para de construir, la falta de viviendas es uno de los principales reclamos. Es que la ciudad crece, pero con casas residenciales. Para los menos pudientes la necesidad de un techo propio sigue siendo grande, muy grande.

Según los registros de la desactivada Comisión de la Vivienda, en 2003 había unas 2.000 personas en busca de un lugar para vivir.

Esta carencia quedó ratificada el pasado miércoles cuando la defensora del Pueblo escuchó los reclamos de los cipoleños: el problema habitacional lideró los pedidos.

Por ahora el municipio encontró una única forma de abordar la problemática. Presentó un proyecto en el Deliberante que propone la venta de tierras con menos servicios para abaratar costos. Se habla de loteos económicos, con cuotas que rondarán los 100 ó 120 pesos; y loteos sociales, en sectores más alejados del área urbana (como El Treinta), por unos 40 pesos. La incógnita es, ¿que pasará con los indigentes?

Muchos de los que se encuentran en las tomas perciben magros 150 pesos de los planes sociales y lejos están hoy de poder afrontar una cuota y de edificar. Sin embargo, nada se habla de un apoyo para la construcción; menos de planes habitacionales.

Tal como están las cosas, es evidente que el proyecto del gobierno de Weretilneck, si bien beneficiará a algunas familias de clase media-baja, será sólo un leve atenuante ante el grave déficit habitacional que se registra en la ciudad.

Elizabeth Hoischen

betty@rionegro.com.ar


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