Tiranía sin disimulos



ANÁLISIS

El gobierno de Cristina no ceja en su obstinación de arremeter contra uno de los derechos personalísimos de los ciudadanos: la libertad. La presión del secretario de Comercio Interior sobre las cadenas de supermercados y electrodomésticos –manifestada primero a través de las bravatas groseras de Guillermo Moreno a los gerentes y luego en la “orden” de que no publiciten sus productos en los diarios durante la vigencia del “acuerdo” de precios– es de una tiranía desembozada. Tiene el doble efecto de buscar infligir un daño a los medios independientes (sobre todo a los dos grandes diarios críticos “Clarín” y “La Nación”) y el de avasallar el derecho que tienen anunciantes y consumidores para una libre toma de decisión referida a la divulgación o el consumo de los productos. En este punto, las amenazas verbales de Moreno devienen en autocensura, por la clásica actitud timorata que suelen manifestar algunos empresarios que optan por resignar sus convicciones y libres decisiones para no sufrir represalias oficiales. Por otra parte, la desesperación del gobierno por obtener liquidez está haciendo otro tanto en la destrucción de los derechos ciudadanos. Las intimidaciones a los productores para que vendan la cosecha retenida de soja y liquiden las divisas correspondientes se traduce en estas horas en una ola de inspecciones de la AFIP a los campos con el objeto de hurgar sobre los volúmenes acopiados, ante la presunción de que hay soja no declarada y presionar por la venta, una decisión que sólo el productor puede tomar en base a las condiciones de mercado y al precio que mejor pondere.

ÍTALO PISANI ipisani@rionegro.com.ar


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