Tiroteos, saqueos y fuga de presos al asumir nuevo gobierno

El país atraviesa momentos de fuerte inestabilidad política y social. Se desataron motines carcelarios, saqueos de comercios y tiroteos entre policías y manifestantes. Murieron 42 personas en un incendio en una prisión y mil presos escaparon en otra.



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AP.-

Túnez

Un nuevo presidente interino asumió este sábado (15/01/11) en Túnez en el segundo cambio de mandatarios en menos de un día, mientras el país se sacudía con motines carcelarios, saqueos de comercios y tiroteos en las calles luego de la huida del presidente despótico que estuvo 23 años en el poder.

En medio de la inestabilidad política, los saqueadores vaciaron tiendas y supermercados e incendiaron la principal estación de tren de la capital, mientras que soldados y policías se tirotearon con manifestantes frente al ministerio del Interior. Al menos 42 personas murieron en el incendio de una cárcel en una ciudad balnearia y el director de otra prisión dejó ir a 1.000 presos luego de una rebelión violenta que también causó muertos.

El nuevo presidente, Fouad Mebazaa, hasta ahora líder de la cámara baja del parlamento, ordenó crear un gobierno de unidad que podría incluir a la oposición, excluida por largo tiempo del escenario político por el autoritario presidente Zine El Abidine Ben Alí.

Ben Alí se refugió en Arabia Saudí el viernes luego que una revuelta popular de un mes contra la corrupción, el desempleo y la falta de libertades dejó decenas de muertos. Las manifestaciones habían sido pacíficas en su mayor parte, pero el día después quedó marcado por el caos y la muerte.

Fue la segunda vez en 24 horas que el poder cambió de manos en el país norafricano. El primer ministro Mohamed Ghannouchi se había hecho cargo del poder cuando cabía la posibilidad de que el presidente regresara. Pero el sábado el titular de la Corte Constitucional, Fethi Abdennadher, dijo que Ben Alí dejó el poder para siempre y le dio a Mebazaa dos meses para organizar elecciones.

Horas después, Mebazaa prestó juramento y dijo que le pidió al primer ministro que formara un “gobierno de unidad nacional acorde con los intereses del país’’, en que todos los partidos políticos serían consultados, “sin excepciones ni exclusiones’’.

El gesto fue conciliatorio, pero no quedó claro cuánta participación tendrán los opositores bajo el mando de Mebazaa, de 77 años, quien ha sido parte de la clase dirigente durante décadas.

Tampoco estaba claro quiénes podrían convertirse en los líderes políticos del nuevo Túnez. Ben Alí dominó la escena política durante décadas, en las que sus favoritos ocupaban los puestos de poder y los opositores iban a la cárcel o al exilio.

La caída de Ben Alí representa una señal de alerta para varios líderes despóticos del mundo árabe, en especial porque el tunecino no parecía estar en una posición vulnerable hasta estos últimos días.

En las calles, el caos era temible.

Un incendio en una cárcel del balneario mediterráneo de Monastir dejó 42 muertos, dijo el forense Tarek Mghirbi a The Associated Press. La causa no estaba clara aún.

En Mahdia, también en la costa, los presos de una cárcel con unos 1.000 internos se amotinaron e incendiaron sus colchones. Los soldados mataron a cinco a balazos, según un alto funcionario local que pidió no ser identificado. El alcaide finalmente dejó salir a los prisioneros para evitar más bajas, agregó.

Las fuerzas de seguridad y manifestantes no identificados se tirotearon frente al ministerio del Interior, donde dos cuerpos quedaron tendidos en medio de una gran plaza. No estaba claro si estaban muertos o heridos ni quiénes eran.

En la capital se escuchaban esporádicas ráfagas de disparos el sábado, mientras columnas de humo trepaban sobre un supermercado en las afueras luego que los saqueadores lo vaciaron. Soldados del ejército dispararon al aire para alejar a la gente, pero no tuvieron éxito. También los comercios aledaños resultaron saqueados.

El canal público TV7 transmitió llamadas de residentes de barrios de clase obrera en las afueras, que decían que atacantes armados con cuchillos habían asaltado sus casas.

Algunos tunecinos se sentían desorientados tras la histórica revuelta.

“Esto no es bueno, tengo mucho miedo por los niños y por mí misma’’, dijo Lilia Ben Romdhan, madre de tres chicos de un barrio de trabajadores en un suburbio capitalino.

“Si (Ben Alí) se hubiera quedado en el país sería mejor’’, agregó. “Al huir así, nos deja en esta situación’’ de incertidumbre.

Pero Kamel Fdela, un vendedor de frutas, dijo que quiere que se instale una democracia en el país, aunque teme que pueda haber escasez de comida y otros problemas en medio del caos.

“Si Dios quiere, un hombre de verdad tomará el poder’’, dijo.

El espacio aéreo tunecino volvió a estar abierto el sábado, mientras seguía la evacuación de miles de turistas extranjeros.

El palacio del rey saudí Abdalá confirmó el sábado que Ben Alí y su familia habían aterrizado en el reino, y que fue bien recibido con el deseo de que la “paz y seguridad vuelva al pueblo de Túnez’’.

En Francia, en tanto, el vocero del gobierno Francois Baron dijo a la radio France-Info que los familiares de Ben Alí no eran bienvenidos en el país, aunque no aclaró quiénes eran ni dónde estaban. Los parientes del ex mandatario, dijo, “no mostraron voluntad de quedarse en suelo francés y se van a ir’’.

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Los periodistas de The Associated Press Nicolas Garriga, Oleg Cetinic en Túnez, Hassan Ammar en Doha, Qatar y Angela Doland en París contribuyeron a este despacho.

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