Todos los perros van al cielo… y al club

Paseos, masajes y fiestas de disfraces en un club canino.





SAN FRANCISCO (DPA).- El programa de actividades en el paraíso vacacional Camp Winnaribbun suena atractivo: paseos en kajac, natación, caminatas, masajes, fogones en la playa privada y descanso en rústicas chozas de madera.

Pero otras de las actividades para la estancia en Lake Tahou, un destino turístico muy popular en la Sierra Nevada, hacen dudar a la mayoría de los viajeros: cuidar ovejas, cazar pelotas, aprender buenas maneras… Y es que Camp Winnaribbun es una atracción turística para perros, que lógicamente pueden llevar a sus dueños de acompañantes.

«Muchos dicen que somos un Club Med para perros», dice Lory Kohlmoos, quien fundó el centro hace ocho años. La estadounidense cuenta que algunos viajeros llegan desde Canadá o de la costa este, para recuperarse en el lago de alta montaña en la frontera entre California y Nevada. «Recuperarse» desde el punto de vista de los clientes de cuatro patas no significa quedarse tomando sol en la playa, olfatear piñas en los bosques o disfrutar de las vistas en el recinto de 13 hectáreas.

«Les ofrecemos un fascinante programa de actividades, de manera que por la noche estén agotados. Eso es lo que un perro considera unas buenas vacaciones», afirma la empresaria. Unas 70 personas y hasta cien perros, desde chihuahuas hasta san bernardos, se inscribieron para pasar una semana de vacaciones entre junio y septiembre.

La semana comienza con unos fuegos artificiales junto al lago y finaliza con una fiesta de disfraces, lógicamente no para los dueños, sino para los canes Pero entre uno y otro evento, la consigna es más bien deportiva: caminatas por la montaña hasta la nieve, cuidado de ovejas en un rancho, natación en el lago. Para perros reacios al agua, hay paseos en kajak y canoa.

Además, hay cursos de agilidad para los animales más vagos. Tras una jornada con carreras de obstáculos y concursos de pelotas, las mascotas pueden relajarse con masajes nocturnos junto al fuego.

Mientras tanto, sus amos pueden informarse sobre homeopatía, primeros auxilios u otras especialidades centradas en sus perros. Los dueños están dispuestos a gastar lo que sea para que sus perros lo pasen bien. Por 950 dólares la semana en Camp Winnaribbun, los interesados podrían haber viajado a Hawaii o al Caribe, pero claro, presumiblemente solos «La mayoría de los visitantes son mujeres, solteras o casadas, pero sólo pocas veces con niños. Los perros son para ellas un sustituto de la familia», señala Lory Kohlmoos.

Todo tipo de razas, desde pitbull hasta labrador, son bienvenidos en este campo de vacaciones, siempre dando por sentado que sean educados y respondan a sus dueños. Fuera de algunas pequeñas discusiones a ladridos, hasta ahora no ha habido problemas, asegura la propietaria del club Quizá, los vacacionistas simplemente estén demasiado cansados tras tanta actividad como para pelearse con los demás huéspedes. Un 60 por ciento de los clientes ya sabe dónde pasará las próximas vacaciones: en Camp Winnaribbun.


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