Todos nuestros luthiers juntos

Devuelven vida a los instrumentos. Los luthiers del Comahue hacen una exitosa muestra en Zapala.



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Hacedores y afinadores, ahora pueden mostrar las artes de su profesión en Zapala.

ZAPALA (AZ).- "Restaurar es darle vida a un instrumento que se creía olvidado y en desuso". La definición del luthier Carlos Ledesma resume la tarea que llevan adelante estos maestros de la reparación.

La muestra de los luthiers del Comahue, que se desarrolla este fin de semana en Zapala, logró reunir a varios de los mejores exponentes de esta actividad, que tomaron un contacto directo la gente.

La exposición, que finalizará hoy por la noche, es inédita por sus características ya que pocas veces en el mundo confluyen en un mismo espacio restauradores de diferentes clases de instrumentos musicales

"Este tipo de encuentros siempre generan algo especial, porque nos permiten el diálogo y la explicación con los visitantes, quienes se llevan mucho más que una simple imagen", explicó Ledesma.

El Palacio Municipal de esta ciudad fue el escenario elegido para la propuesta, que por primera vez salió del circuito Confluencia, ya que anteriormente se había presentado en Centenario y Cinco Saltos, además de la capital neuquina.

"Por diferentes razones no habíamos podido venir al interior, pero es una experiencia más que satisfactoria", reveló.

Típicos trabajadores de taller, los luthiers regionales no tienen del todo desarrollado el concepto de márketing y ese es uno de los principales déficit que enfrentan para seguir creciendo.

"Es un terreno que desconocemos pero en el cual debemos empezar a incursionar para ampliar nuestro mercado", destacó.

Actualmente hay poco más de 40 luthiers registrados en la zona. Si bien todos compiten por el mismo espacio, lograron agruparse para generar muestras y crecer en forma conjunta.

Ledesma, quien nació en un hogar de afinadores de piano, tiene la habilidad de restaurar desde un acordeón hasta un antiguo piano de 1845.

"Particularmente mes gustan los desafíos grandes", cuenta. "Me seduce cuando me traen instrumentos que ya están desechados y nadie da nada por ellos, porque después de dedicarle horas y horas de trabajo puedo devolverles la vida", agregó.

Este oficio, a pesar del tiempo que demanda reparar cualquier tipo de instrumento, no es todo lo rentable. "Si cobráramos por las horas de trabajo que le dedicamos no vendría nadie a nuestros talleres, pero la idea no es esa y por ello debemos adecuarnos a la realidad", dijo.


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