Tomaron a un policía de rehén en un motín en Viedma

Al cierre de esta edición se mantenía la revuelta. No había información oficial, aunque trascendió que el rehén estaba herido. Los internos reclamarían mejoras en la calidad de vida.

VIEDMA (AV).- Un cabo de la policía rionegrina fue tomado como rehén por varios internos de la alcaidía de Viedma, por lo que acudieron al lugar efectivos de otras unidades policiales, e integrantes del grupo elite Bora.

Si bien al cierre de esta edición no había información fehaciente sobre lo que estaba ocurriendo en el interior del penal, se dijo extraoficialmente que el rehén habría sido herido por sus captores.

Los periodistas pudieron acercarse a no más de 200 metros de la alcaidía, debido al cordón de seguridad que había realizado la policía.

Uno de los primeros en llegar a la unidad apenas conocido el problema, fue el juez penal Víctor Ramírez Cabrera.

Sin embargo, su intención de oficiar de mediador para que entreguen al rehén, no tuvo éxito.

Incluso, los cabecillas del motín no habrían querido dialogar con él, ya que solicitaron la presencia de jueces de Cámara.

Fue así como llegaron a la unidad penal los magistrados Eduardo Giménez, Susana Milicich de Videla y María del Carmen Vivas de Vázquez. Al cierre de esta edición, se encontraban en el interior de la cárcel dialogando con los internos.

Alrededor de las 22.30 se produjo un breve corte de luz general, pero inmediatamente se restableció el normal servicio de energía.

Sin embargo, se prendieron las luces del patio y se apagaron las del exterior de la unidad de detención.

Apenas producido esto, varios furgones que habitualmente son utilizados por el grupo BORA, se acercaron a la puerta del penal, por lo que no se descartaba el traslado de algunos de los internos a otras unidades comunes.

Alrededor de las 22.40 ingresó el secretario de Gobierno Fabio Rey, quien al cierre de esta edición también permanecía en el penal. Apenas conocida la noticia del motín, desde la Unidad Regional Primera de Policía se ordenaron todos los refuerzos disponibles.

Es por ello que se vio llegar a policías de civil, que al momento de ocurrir la revuelta, se encontraban de franco de servicio.

Los problemas en la alcaidía viedmense no son nuevos. Aunque generalmente se trata de fugas, ya que la unidad está rodeada solamente por un alambrado perimetral.

Y entre las fugas, se frustraron algunas que tuvieron ribetes cinematográficos.

Una de ellas fue cuando un interno salía con una carretilla con rumbo al jardín de la unidad.

La misma iba cargada de tierra y pasto, aunque debajo del montículo iba escondido uno de los internos que intentaba ganar la calle.

Sin embargo, los nervios lo traicionaron, ya que cuando pasaban por al lado de uno de los policías -que no había advertido la maniobra- éste cargó su arma reglamentaria. Fue ahí cuando advirtió que el montículo se movía.

El mismo interno, intentó saltar una tapia. Si bien perdió el equilibrio, tuvo la mala suerte de caer hacia el interior y fue detenido.


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