Tras la batalla campal, siguió la tensión en Confluencia

Los heridos fueron dados de alta, pero la calma no llegó al convulsionado barrio neuquino. Una mujer denunció que la amenazaron con matarla y quemarle su vivienda. La rivalidad entre los distintos grupos de familias se profundizó.



NEUQUEN (AN).- Los violentos enfrentamientos entre vecinos primero y entre éstos y la Policía después, el viernes en el barrio Confluencia, profundizaron las rivalidades entre un grupo de familias.

La madre de uno de los heridos hizo un dramático pedido de ayuda, porque denunció que tras los incidentes la amenazaron de muerte, de quemarle su casa y la de su hijo “para que se vayan del barrio”.

Rosa Ortega, la madre de Mariano Javier Polleschner, lanzó un angustioso pedido de ayuda ante las amenazas que recibió en la noche del viernes.

“La madre de uno de los jóvenes que atacaron a mi hijo me amenazó de que nos matarían, que nos quemarían las casas, para que nos vayamos del barrio. Quiero que alguien haga algo, porque ya me mataron un hijo y no quiero que maten otro”, dijo en su angustioso relato.

Pese a que la Policía informó que todos los heridos en la revuelta fueron dados de alta en hospital Castro Rendón, Ortega dijo que su hijo seguía internado, a raíz de las lesiones.

Como se informó en la edición de ayer, los enfrentamientos se extendieron alrededor de cuatro horas y tuvieron su pico de máxima violencia con disparos de gases lacrimógenos y balas de goma por parte de los efectivos policiales.

Hubo varios heridos, entre ellos un joven con una lesión en un ojo. Sobre éste la Policía dijo que se trató de un joven de 20 años, que debió ser suturado en el párpado superior del ojo derecho.

El choque con los uniformados comenzó en la comisaría 19, pero posteriormente se extendió por la calles del barrio.

 

Una discusión

La información oficial de la Policía difundida ayer señaló como origen de los incidentes una discusión entre Polleschner y un joven, frente al domicilio del primero. El entredicho derivó en que al joven se sumaron otros quince muchachos, para atacar a su oponente, que esta acompañado de otro hombre.

Ortega se preocupó por dar su versión de algunos de los aspectos de la pelea. “Es cierto, como publicaron ustedes, que días atrás mi hijo golpeó a su mujer. Pero no es que había ido a buscar lo que le habían robado el día anterior, sino que estaba arreglando los daños que le habían hecho en su casa”, señaló.

Agregó que es correcto -como se indicó

en la crónica-, que Polleschner estaba con una barreta, pero sostuvo que la usó para arreglar la puerta de su casa, violentada en el robo.

La mujer señaló que la patota que agredió a su hijo y al amigo de éste estuvo compuesta por alrededor de quince personas, “todas son conocidas en el barrio” y deslizó que el ataque fue a consecuencia de que Polleschner, al hacer la denuncia del robo a su vivienda -se llevaron un televisor, equipo musical, un teléfono y dinero-, apuntó como sospechosos a jóvenes del barrio.

“Hace diez años me mataron un hijo, Fabio, después que lo asaltaran en la calle, y no quiero que me maten otro. Hace muchos años que vivo en el barrio y no tengo por qué irme”, señaló Rosa Ortega, en un emotivo relato.

 

Manganaro: 'La Policía hizo lo que tenía que hacer'

JUNIN DE LOS ANDES (ASM).- El ministro de Seguridad y Trabajo, Luis Manganaro, aprovechó la tribuna por el 47 aniversario de la Policía del Neuquén para defender la actuación de los uniformados en la batalla campal desatada con vecinos de barrio Confluencia en la noche del viernes. “La Policía hizo lo que tenía que hacer”, afirmó.

El gobernador Sobisch, en cambio, dijo que a la inseguridad hay que combatirla con previsibilidad, planificación, y recuperación de las instituciones, y no con presiones políticas y legislaciones surgidas del miedo, en lo que resultó una clara alusión al gobierno nacional.

De hecho, en una rueda de prensa luego de los actos oficiales, Sobisch acusó a la administración Kirchner de carecer de capacidad de gestión, e insistió con su tesis de involucramiento de las Fuerzas Armadas en el combate contra la delin

cuencia .

Con una pintoresca y por momentos sentida ceremonia, la Policía del Neuquén recordó aquí el cuadragésimo séptimo aniversario de su creación, plena de desfiles y carrousell de su banda de música, y en medio de un gentío que siguió los actos centrales frente al palco montado en calle Lamadrid.

Además del gobernador y su ministro de Seguridad, participaron diputados nacionales y legisladores provinciales, autoridades municipales y la plana mayor de la Policía, encabezada por el jefe Wálter Cofré. El titular de la institución destacó los esfuerzos para modernizar a la Policía y, en contraste con su jefe político inmediato, destacó la labor crítica de la prensa como un modo de contribuir al mejoramiento de la fuerza.

Pero a su turno, Luis Manganaro acusó a sectores de la prensa y a este diario, que no mencionó de forma explícita, de ofrecer información confusa sobre los violentos sucesos ocurridos en la noche del viernes en Confluencia.

Allí se produjo un enfrentamiento con un grupo de vecinos del barrio ubicado al sudeste de la capital, cuando procuraban hacer justicia por mano propia contra dos individuos que antes habían golpeado a unos jóvenes por un supuesto robo.

Pero ambos hombres fueron corridos por un gentío al grito de “son amigos de la policía, trabajan para ellos…”. Los sujetos se guarecieron en la comisaría, hasta que se produjo la gresca y represión por un virtual intento de copamiento de la unidad.

Manganaro tildó a los revoltosos como “bandas de delincuentes”, concepto que, a su juicio, quedó “enredado” en la crónica periodística, y no dudó en afirmar que “la policía hizo lo que tenía que hacer, con la ley en la mano. Es así de simple”, sentenció.

El ministro sostuvo que “los policías que actúen dentro de la ley tendrán todo el respaldo del gobierno”, y aclaró que con tal aserto pretendía llevar “tranquilidad” a los agentes y jefes que actuaron en barrio Confluencia.


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