Tres asuntos



La semana en San Martín

Fernando Bravo rionegro@smandes.com.ar

Será cosa de maledicencias. O confusiones proclives a la sospecha. Como fuere, conviene que las aclaraciones se hagan rápido en tres asuntos vidriosos, que por estos días se ventilan en San Martín y rozan a distintos pliegues del poder. El primero se destapa con la aplicación de índices urbanísticos para loteos de interés social en tierras fiscales, pero adaptados a un emprendimiento privado de chacra 30. El Deliberante, con los votos del MPN y afines, aprobó el cambio de indicadores. Pero el UNE y Libres del Sur aseguran que las tierras se comenzaron a vender mucho antes de la aprobación parlamentaria, sin servicios elementales y con superficies de ratonera para los estándares de un emprendimiento particular: 200 metros cuadrados por terreno. El oficialismo replica que es una respuesta válida ante la carencia de tierras para vivienda. Las bancadas refractarias al MPN tienen una nariz sensible para olfatear asuntos que puedan hacer patinar al partido en el poder. Pero en este caso, el cambio de indicadores por sí mismo dice poco. Cambios o adecuación de regulaciones han habido antes y sin tanta alharaca. Sin embargo, lo que sí llama la atención es el derrotero del proyecto de loteo, beneficiado con esos indicadores. El particular lo presentó en noviembre de 2009. El 12 de enero, en pleno receso del Legislativo, fue aprobado por resolución de la intendenta Sapag “ad referéndum” del Deliberante, con forzada interpretación de la Carta Orgánica para resolver asuntos de necesidad y urgencia. Pese al supuesto apuro, el expediente recién llegó a los concejales el 6 de abril. El vendedor, dicen los mentideros, pertenece a una conspicua familia emepenista. En buen romance, lo que sospechan en la oposición es que se ha creado un negocio a medida, llevando al extremo los resquicios que deja la normativa municipal. El segundo caso bajo lupa es la construcción del gimnasio de la Chacra II, con aportes de la Nación por casi tres millones de pesos, que involucra al gobierno anterior del peronista Jorge Carro. Según las certificaciones aprobadas por la comuna, la constructora habría cobrado por el 36 por ciento del proyecto, pero en la obra sólo se verificaría el 18 por ciento ejecutado, antes de abortar los trabajos. Se sabe que el estado paga tarde, cualquiera sea la administración, de modo que hay un lamentable pero usual sobrecosto financiero en las obras que adjudica, sin perjuicio de eventuales corruptelas. Pero lo que se denuncia aquí, mediante auditoría pedida por Luz Sapag tras asumir y encontrarse con la obra trunca, es que directamente se pagó por lo que no se hizo. El tercer tópico es el ascenso y caída del Centro Internacional de Educación para el Desarrollo, que funcionó en la planta basamento del hotel provincial Sol; hoy bajo custodia del municipio. El Ciede se creó durante la gobernación de Sobisch, por convenio con la Universidad Politécnica de Valencia y bajo administración de una fundación. El estado neuquino aportó más de cinco millones de pesos para su funcionamiento, y dio un millonario crédito a través del Iadep para la reconversión del edificio en un hotel escuela cinco estrellas. El hotel es hoy una ruina y hay una investigación por supuestas irregularidades en la constitución de garantías, que alcanza a los directores del Iadep entre 2005 y 2007. Además, un informe entregado esta semana a la Fiscalía de Estado sobre las tecnicaturas inscriptas en el Consejo de Educación, revela descontrol y ausencia de responsabilidades sobre carreras y cursos. Quedaron 180 alumnos en el limbo académico, luego del cierre del Ciede en 2009. Ellos también esperan aclaraciones.


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