Tres grupos terroristas africanos preocupan al mundo

Gustavo Chopitea (*)

En África actúan tres peligrosos grupos terroristas que –a estar a la opinión de la inteligencia norteamericana– podrían estar ahora planeando operar en conjunto. Se trata de tres organizaciones clandestinas consideradas más bien autónomas en el plano de las ideologías –pese a que existe alguna raigambre común, por los componentes del fundamentalismo islámico que todas comparten– que actúan esencialmente contra sus propios gobiernos pero que últimamente han evidenciado alguna vinculación operativa en sus acciones y atentados terroristas, que han sido particularmente violentos. Ellas son Shabab, basada en Somalia; Al Qaeda, particularmente fuerte en el llamado Magreb, especialmente en Mauritania y Mali, así como en Yemen, y Boko Haram, que opera activamente en Nigeria. Por el momento, ninguna de ellas ha demostrado tener capacidad individual suficiente para actuar más allá de su propio entorno geográfico. Pero si, de pronto, sumaran sus respectivas aptitudes y las sincronizaran de alguna manera, la amenaza que representan podría crecer más allá de sus respectivos escenarios locales. La principal preocupación apunta ahora a la posibilidad de que la guerra civil que conmueve a Libia pueda generar oportunidades que permitan que alguna parte del enorme arsenal que acumuló el clan Gaddafi pueda –de pronto– caer en manos de los grupos terroristas. Hay una alarma muy particular sobre los precursores que se usan como componentes de las armas químicas, de las que disponía abundantemente el gobierno del ahora depuesto tirano. Hay algunas malas noticias, como los indicios que sugieren que la capacidad para utilizar explosivos poderosos montados en distintos tipos de vehículos que caracteriza particularmente a Shabab ha llegado a manos de Boko Haram, que la acaba de utilizar en Nigeria. A comienzos de agosto Shabab tuvo que retirarse de Mogadiscio, la caótica ciudad que había sido en su momento la capital de la colapsada Somalia. De alguna manera, fue “corrida” de los límites urbanos por la fuerza africana de paz, compuesta por unos 9.000 hombres, que –forzada por las circunstancias– se ha especializado en operaciones contra la guerrilla urbana. La misma que acaba de dar muerte a uno de los más conocidos líderes de Shabab: Fazul Abdullah Mohamed. Si alguno de los tres movimientos nombrados tiene capacidad para coordinar a los demás, ése es presumiblemente Al Qaeda, pese a que desde la muerte de Osama bin Laden su capacidad operativa parece disminuida, lo que sin embargo está lejos de sugerir que la organización ya no representa un grave peligro para todos en todas partes. Lo sigue siendo. (*) Analista. Agenda Internacional


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