Triple crimen: el juicio sería en febrero

Ayer se realizó la última marcha del 2000 en reclamo por el esclarecimiento del triple crimen de Cipolletti. Los familiares habían estado reunido con el camarista Juan Rotter, integrante de la Cámara Segunda del Crimen. Dijeron que les confirmó que el juicio se llevaría a cabo en febrero y que se haría en Cipolletti.




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CIPOLLETTI (AC).- El juicio contra Claudio Kielmasz y Guillermo González Pino, imputados en la causa por el triple crimen de Cipolletti, se hará en esta ciudad y en febrero, para lo cual ya están buscando un local adecuado.

Así se lo adelantó verbalmente a las familias de las víctimas el magistrado Juan Rotter, miembro de la Cámara Segunda del Crimen, durante una reunión que mantuvieron en Roca.

La novedad fue confirmada anoche al periodismo por Ofelia Mosconi de Villar, mamá de Verónica, una de las chicas asesinadas.

En tanto, Ulises González, padre de María Emilia y Paula, las otras dos muchachas muertas, dijo que “los avances en la causa, por lo menos en lo que está reflejado en el expediente, no fueron significativos”.

Por decisión de los familiares las marchas fueron suspendidas. Sólo se realizará una manifestación, a mediados de enero, y otra en febrero, aunque ahora con la confirmación del inicio del juicio se analizará la estrategia a seguir.

En la marcha de ayer -frente a la parroquia La Sagrada Familia- se leyó un documento de la Pastoral Social del Obispado del Alto Valle.

Entre otras cosas dice que 1999 ha sido un año “marcado por el enfrentamiento con el poder, el engaño, la indiferencia, la ausencia de respuestas de parte de los que dicen trabajar para la justicia”, aunque también fue un año en que “la solidaridad y la voluntad de no aflojar ha sido constante de parte de las familias y de quienes quisimos decir presentes y comprometernos por una verdad verdadera en Cipolletti”.

Durante la habitual rueda de prensa en la plaza San Martín, González manifestó anoche que “estamos cansados de estos tres años de reclamar, exigir justicia con muy pocos resultados a la vista”.

Antes había expresado que uno de los errores cometidos fue “el haber confiado en mucha gente, sobre todo en la gente con poder”.

Y puso de relieve en esa línea analítica que en la primera visita que les hizo el gobernador Pablo Verani, cuando aún estaban detenidos los primeros marginales Hilario Sepúlveda y Horacio Huenchumir, creyó que “si la máxima autoridad se nos acercaba, y teníamos su respaldo, el caso se tenía que esclarecer”.

“Pérdida de peso”

Pero en la tercera visita de Verani en los primeros meses del ‘98 -cuando apareció el croquis confeccionado por Claudio Kielmasz, uno de los dos detenidos- “ya ahí la figura del gobernador como que había perdido peso. No podíamos creer que con todo lo que él significaba, no se hubiera podido implementar una depuración más rápida de la Policía.

Ofelia Mosconi de Villar, realizó comentarios más duros todavía dirigiéndose al gobernador. Le dijo que “el triple crimen no se esclarece porque usted no quiere”.

Esto -siempre de acuerdo al criterio de la señora- porque si el gobernador “hubiera investigado desde el primer momento a la policía, quizás ahí hubiera habido frutos. Pero no la investigó, la desafectó”.


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