“Tristeza, bronca e impotencia”



A la comunidad de Viedma, a los empleados municipales, a quien corresponda: Por medio de la presente quiero poner de manifiesto esta enorme mezcla de sentimientos: tristeza, bronca e impotencia. Tristeza, porque veo ante el reclamo de un sueldo digno, justicia e igualdad, por parte de los empleados municipales... la gente que rodea al Sr. intendente, quienes debieran ser su voz y oídos, solamente le hacen escuchar su campana y, como si fuera poco, es distorsionada y mentirosa. ¿Por qué?, supongo que para justificar sus actos. Bronca, porque ante la medida extrema tomada, con el solo objeto de ser escuchados y tratados con igualdad... el Ejecutivo toma la unánime decisión de sancionar a aquellos trabajadores que pretendemos hacer valer nuestros derechos, ¿cómo, de qué manera? 1) Con el descuento de las horas no trabajadas... podría llegar a ser... ¿Pero dónde estaban aquellos empleados que no sintieron la necesidad de manifestarse?, esos mismos con los que compartimos el mate, el café, la oficina, la vida, esos que escuchamos a diario lamentarse porque subieron el pan, la papa, etc., que el sueldo no les alcanza para llegar a fin de mes. ¿Qué pasó?, ¿dónde estuvieron?, ¿dónde están hoy? 2) Con la suspensión de las horas extras (perdón, no son horas extraordinarias, para realizar tareas excepcionales)... ¿O será tal vez que se las otorgan al personal, en realidad, como un aliciente?, una inyección de plata a los magros sueldos que nos pagan, ya que vemos que se otorgan a las mismas personas mes tras mes. Además, muchas veces he escuchado a mis superiores reconocer que el sueldo de los empleados es verdaderamente bajo. Esas mismas horas que alguna vez nos dieron nos las quitan hoy, ¿por qué?, ¿por no acatar la obediencia debida?, ¿por levantar la cabeza y reclamar por nuestro derecho? Compañeros municipales, señores funcionarios, ¿es que no ven que si sus sueldos tienen incrementos es porque un grupo de empleados municipales nos jugamos, nos expusimos a todo, aun sabiendo que habría represalias. Y hoy nos tratan como a sapo de otro pozo, como si tuviéramos lepra, como delincuentes; nos ven como sus enemigos, cuando en realidad, al menos, debieran vernos como personas comprometidas con el municipio y la dignidad de la gente. ¡Pero qué lástima que no puedan ver el bosque que está detrás del árbol! Ya que trabajando todos juntos, empleados y funcionarios, prestaríamos un mejor servicio a toda la ciudad de Viedma, que es la que nos paga el sueldo, a nosotros y a ustedes. 3) Otra de las medidas fue echar a 27 contratados, pero, ¿por qué ahora? ¿Recién se dan cuenta de que no sirven, de que no trabajan, de que faltan mucho? Creo que son los más desprotegidos del sistema, son el hilo más débil por donde se corta la cuerda. Tengo bronca por sentir que quienes originaron el conflicto no se hacen cargo y patean la pelota fuera de la cancha. Yo quiero saber: ¿dónde están los derechos del niño?, ¿los derechos a igualdad de oportunidades?, ¿a un trabajo con sueldo digno?, ¿a reclamar cuando somos discriminados?, ¿a tener distintas ideas políticas, religiosas, etc.? ¿Dónde están los derechos de los empleados municipales?, ¿y los derechos de los niños, hijos de esos empleados municipales? Impotencia: porque parece que los valores morales aprendidos ya no tienen ningún valor. ¿Qué legado les vamos a dejar a nuestros hijos?, ¿que tienen derecho pero no los pueden ejercer?, ¿que tienen una vida, pero deben conformarse con subsistir?, ¿que si quieren vivir un poquito mejor deben ser corruptos, aceptar las limosnas que les dan o bien recibir los sobres por debajo del escritorio (llámense incremento de bonificación, horas extras, incentivos, etc.)? ¿Que deben olvidar el derecho básico, el de vivir con dignidad y todo lo que ello implica. Lamentablemente soy una persona que no aprende, testaruda y, aunque me cueste, voy a pelear por mis derechos y por los demás también, porque sé que hay un Dios que es justo, que me da fuerzas para seguir y bien sabido es “que lo que no te mata, te fortalece” y “en la vida todo vuelve”. Compañeros municipales: las cosas que nos pasan en la vida tienen un objeto, debemos tratar de comprender y preguntarnos, ¿qué debo hacer?, ¿qué me quiere decir Dios? La dignidad no la debemos perder nunca. María Julia Kucich, DNI 20.363.716 - Viedma

María Julia Kucich, DNI 20.363.716 - Viedma


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