Tropas y policía matan a cinco manifestantes iraquíes

Fuerzas de la ocupación y la policía local abrieron fuego ante una manifestación de desempleados en el sur de Irak. El gobierno provisional del país se quejó por el estatus de prisionero de guerra que se le dio a Saddam Hussein.





Al menos cinco personas murieron y otras once resultaron heridas cuando la policía iraquí y las fuerzas de ocupación abrieron fuego contra un grupo de desempleados iraquíes que se manifestaban en la sureña ciudad de Amarah.

Según fuentes policiales, los manifestantes comenzaron a tirar piedras a los edificios del gobierno regional y los oficiales abrieron fuego. Amarah, una ciudad shiíta al sur de Bagdad, quedó bajo control británico tras la ocupación. Alrededor de doscientos desocupados se congregaron ayer por la mañana frente a la oficina de las autoridades provisionales de la coalición para protestar por la alta desocupación que afecta al pueblo iraquí.

Por otra parte, soldados daneses encontraron más de cien granadas de gas tóxico, enterradas cerca de la ciudad de Basora, según informó un portavoz del comando militar danés a la prensa de ese país. Las granadas contienen un gas llamado "gas de las burbujas" y los análisis con rayos X indican que estuvieron enterradas por más de 10 años. "Sospechamos que se trata de munición de la guerra Irak-Irán de los ochenta", declaró el portavoz.

Expertos estadounidenses realizarán los análisis definitivos, cuyos resultados estarán listos la semana próxima.

Ayer se supo que la decisión estadounidense de dar a Saddam Hussein el estatuto de prisionero de guerra, que permitirá juzgarlo por crímenes bélicos, irritó al Consejo de gobierno de transición iraquí. "Este estatuto le da el derecho de no responder a las preguntas durante la investigación. Queremos que la investigación sea llevada a su fin y que él coopere", afirmó Samir Sumeida, miembro sunita del Consejo. "Para nosotros, es un ciudadano iraquí que cometió crímenes y debe ser juzgado según la ley y ante un tribunal de su país. Es un criminal internacional y existen todas las pruebas de que ha cometido crímenes contra la humanidad", añadió.

Mientras tanto, la violencia continuó en Irak, donde al menos cinco iraquíes murieron este sábado durante una manifestación de desempleados, en Amara, 365 km al sudeste de Bagdad, anunció un portavoz militar británico. "Hubo cinco muertos y un herido", explicó el subteniente Paul Wightman.

Centenares de iraquíes sin trabajo protestaron ante la sede del gobierno de esta localidad. Durante la manifestación se escucharon disparos que salían de la multitud y la policía iraquí y las fuerzas de ocupación respondieron. Wightman explicó que los soldados británicos mataron al menos a un manifestante que sacó una granada. No obstante, los testigos declararon que nadie había atacado a los soldados. Además, el viernes cinco personas fallecieron y 38 resultaron heridas en un atentado contra una mezquita chiíta de Baaquba, al norte de Bagdad y dos policías iraquíes murieron en Kirkuk.

Saddam estaba en los planes antes del 11-S

El presidente George W. Bush buscaba sacar del poder a Saddam Hussein mucho antes de los ataques terroristas del 11 de setiembre de 2001, afirmó el ex secretario del Tesoro Paul O'Neill a la cadena de televisión CBS News en una entrevista que será transmitida el domingo.

"Desde el comienzo, existió la convicción de que Saddam Hussein era una mala persona y que debía irse" del poder, aseguró O'Neill al programa '60 Minutos'.

"Para mí, la noción de prevención según la cual Estados Unidos tiene el derecho unilateral de hacer cualquier cosa que decida hacer, es en realidad un enorme salto", agregó. O'Neill abandonó la administración Bush en diciembre de 2002 luego de que expresó públicamente sus dudas acerca del plan presidencial de recorte de impuestos.


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