Tuercas y política
Por Eduardo Gilimón
Eduardo Gilimón
– ¿Cómo está el gobierno nacional, Eduardito? – me preguntó el gordo cuando entré al quincho…
– Como «El penado 14″… aquel tango de Agustín Magaldi y no se quién más…
– Sí, sí… Lo que no me acuerdo es cómo está el penado 14… Supongo que preso, ¿no?…
– Sí, sí… está en la sórdida… Sólo y haciendo señas que nadie entiende… Así está el gobierno, mi querido gordito…
– En fin… estamos sumando una tercera cuestión a los dos que ya nos persiguen a los argentinos desde hace décadas – dijo Ludovico…
– ¿Cómo es eso?…
– Claro… Mempo Giardinelli suele decir que cuando los argentinos salimos del país hay dos cosas que siempre estamos explicando: el peronismo y cómo y por qué somos así los argentinos… Bueno ahora tenemos que explicar un tema adicional…
– ¿Cuál?
– Los privilegios que tenemos… ¡Porque no me van a decir que no es un privilegio tener senadores como Cantarero, Massat… Alasino… espías como Santibañez… ministros como Flamarique… obispos progresistas como Ogñenovich…
– ¡Somos un caso!… ¡Vaya a saber qué autos representarían a nuestros dirigentes! – reflexionó «Parroquia»…
– ¿Qué autos?
– Claro… estuve leyendo en Internet que en la campaña electoral de los Estados Unidos es costumbre que los encuestadores pregunten, especialmente a los hombres, con qué auto identifican a los candidatos a presidentes…
– ¿Y?…
– ¡Calma, gordo, calma!… Lo concreto es que al demócrata Al Gore los hombres lo identifican con una Chevy Station y también con la línea Volvo, es decir vehículos grandotes y seguros, pero un tanto cuadrados. En cambio al republicano George Bush, lo identifican con la línea Masserati o Mustang convertibles, coches veloces pero no muy estables…
– ¿Cómo resolveríamos esa ecuación en la Argentina?…¿Con qué auto identificamos… por ejempo, a De la Rúa? – preguntó Ludovico…
– Con un Citroen 2 CV…
– Sí, sí… esos que las puertas abrían al revés… Lento, quejoso… siempre de color azulgrisáceo – acoté.
– ¡Es cierto!… No te dejaban, pero para llegar era un drama… Te daban ganas de meterle un patadón… Y el Citro te miraba como diciendo «calma, calma… No estoy en crisis, no estoy en crisis… Tenés que esperarme»…
– El mismo discurso que Fernandito…
– ¿Yqué auto identifica a «Chacho»?…
– ¡Un Falcón… sí, sí Falcón!… Firme, con fuerte valor de reventa… tanto que dejó el PJ, fue a la Alianza y sus acciones siguen trepando… Y ronca fuerte, muy fuerte…
– ¿Y a Remo qué auto lo identifica?…
– Y… algún modelo no muy aceptado por el mercado… ¡El Galaxy!… ¡Ofrecía mucho confort pero lo comparon pocos! – comenté…
– Yo lo identifico con un Rastrojero…
– ¿Por?…
– Lleva años cargando la misma cantidad de votos – señaló el gordo Boedo…
– ¿Y a «Fino» Sartor que auto lo define?…
– Es una coupé Fuego… ligera, intrépida, pero en cualquier momento se va de pista…
– ¿Y Arriaguita?…
– ¡Julito!… ¡Julito!.. El quiere brillar como un Kaiser Carabela, pero no ser un Kaiser Carabela… Quiere la sobriedad del BMW, pero no ser un BMW… Quiere tener la reacción de una Ferrari, pero no ser una Ferrari… ¡Julito, Julito es así… ¡Hace política pero se calienta como un Fiat 600 cuando le decís que él es un político! Y para que se enfríe, su mecánico Albertito Weretilneck lo tiene que estacionar media hora en la banquina y a la sombra! – reflexioné y abrimos una botella de tinto «El Palier»…
Eduardo Gilimón
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