Tuvo al bebé en la vereda tras caminar 12 km de vuelta del hospital





Una joven madre de 21 años tuvo a su bebé en la vereda como consecuencia de caminar 12 kilómetros, de regreso a su casa, luego de que en el Nuevo Hospital de la capital salteña la enviaran de vuelta porque aún le faltaba para el parto.

Semejante esfuerzo en un embarazo que era ya de riesgo desencadenó el alumbramiento que, por suerte, terminó bien.

La conmovedora historia, publicada ayer por «Clarín» con la firma de Jesús Rodríguez, y que aquí resumimos en sus párrafos salientes, refiere los hechos ocurridos en la madrugada del 9 de julio pasado: «El trajinar del matrimonio, oriundo de Joaquín V. González, a 250 kilómetros de Salta, había comenzado un mes antes. Por las complicaciones del embarazo, en el octavo mes de gestación tuvieron que mudarse a la capital. Allí estuvo internada y le ordenaron reposo.

«Pero en la tarde del último miércoles, la joven fue al Centro de Salud del barrio Santa Cecilia, porque tenía contracciones. De allí fue traslada en ambulancia al hospital donde «me pusieron una inyección y me despacharon a casa porque todavía me faltaba» recuerda.

«Desde el Nuevo Hospital al barrio San Francisco Solano, donde vive el matrimonio, hay no menos de 12 kilómetros. Con la noche nublada y fría, Francisca y Pedro caminaron esa distancia porque no tenían ni un centavo encima.

«Llegaron a su casa cerca de la medianoche. «Pedro se encargó de María Linda (4) y Daiana del Carmen (19 meses), nuestras hijas, porque yo estaba dolorida. A la una de la mañana (ya del jueves), no daba más. Salimos a la calle para que alguien nos lleve al hospital», dice ella. Pedro llamó al 911.

«Parados bajo un poste de luz, la joven rompió bolsa: «La alcé y la acosté en la vereda de tierra», relata Pedro, quien recibió al bebé.

«Nuestro móvil iba a disuadir una pelea, cuando vi a la chica ensangrentada en el suelo: ´¡hay una mujer apuñalada!´, dije y bajamos. Pero encontramos al hombre con su hijo en brazos», cuenta el agente Marcelo Rodríguez. Sin titubeos, el oficial Fernando Ochoa cortó con un cortaplumas las trenzas de su borceguí para «atarle el pupito». Llegó la ambulancia y la cuadra se llenó de curiosos. Una mujer le preguntó a Rodríguez: «¿la mató?» y él respondió «no señora, acaba de tener un hijo».


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