Un aprendizaje a compartir de alumno a alumno

23 estudiantes de tercero y quinto año se prepararon como “promotores” para llevar a cabo los talleres de sexualidad y adolescencia denominados “Cuenta conmigo” con sus compañeros en el CEM 81 de Villa Manzano. La experiencia, que como propuesta integra el PEI de la escuela autorizado por la supervisión, tiene coordinación teórica docente. El año pasado los padres sugirieron nuevos temas y se pudo comprobar que después de los talleres habían aumentado las consultas y las búsquedas.





Oscar Livera

El grupo de promotores, entre los que hay egresados y chicos que cursan quinto y el año pasado asistieron a la experiencia

CAMPO GRANDE (ACE).- En el CEM 81 de Villa Manzano se repetirá hoy una experiencia singular de educación sexual y adolescencia de “alumno a alumno” realizada por primera vez el año anterior. La implementación exitosa de la jornada en 2009 generó una demanda espontánea para este año, con réplicas que se podrían desarrollar en otros establecimientos.

“Todos los años se daban charlas sobre educación sexual y eso, pero las daban otras personas; siempre fueron mayores. De alumno a alumno resultó diferente, por ese lado nos llegó un poco más”, simplificó uno de los alumnos promotores que hoy pondrá en práctica el aprendizaje teórico sobre los temas que se abordarán en el taller sobre adolescencia.

La jornada es para tercero, cuarto y quinto años del CEM 81 con la modalidad de taller; estará a cargo de sus propios compañeros que se capacitaron fuera del horario escolar, bajo la coordinación docente de la directora Catalina Simón y la preceptora Rosana Zeballos.

Jorge es otro estudiante que será promotor y que el año pasado asistió sólo como alumno y que explicó que “después de participar de la jornada y vivirla, se comentó más, se popularizó entre los chicos y se seguía hablando, uno no estaba informado”, dijo.

Son una veintena de chicos de tercero y quinto año que “tomaron la posta” de sus compañeros de quinto egresados en 2009. De los egresados, Benjamín y Priscila apostaron a repetir la experiencia aunque ya no están en el ámbito escolar.

“A cada uno le sirve de diferente manera, uno se siente identificado, de lo que aprende se saca lo positivo”, dijo Juan Cruz.

“Seguimos esto para que no se pierda el trabajo que habíamos hecho el año pasado, los chicos que se fueron nos dijeron que valía la pena”, explicó Micaela quien detalló que la labor siempre fue a contraturno para que el grupo profundizara en sus temas.

“Lo más copado de esto es que como se sentían tocados los chicos, hablábamos de lo que nos pasaba a través de lo que estudiamos y aprendimos a buscarle soluciones a través de las problemáticas que nos estaban pasando”, dijo Benjamín quien planteó que el interrogante mayor fue cuando les tocó exponer ante los padres: “qué le vamos a decir si ellos son papás, pero estuvo bueno”, dijo.

Agustín detalló que como espectador el año pasado le gustó mucho la experiencia y eso fue lo que le animó a acercarse este año para ser uno de los promotores.

“El aspecto de la comunicación fue uno de los temas que nos pareció más importante: dimos esa charla y nos gustó lo que les estábamos compartiendo, era dinámico, cuando veíamos los spots y videos que habíamos preparado, a los chicos se les caían las lágrimas y se emocionaban”, dijo Priscila quien destacó que entre los talleres de mayor participación se encontraron los que hablaban de autoestima, violencia y comunicación.

La preceptora Rosana Zeballos destacó que el trabajo sistemático de los alumnos promotores permitió profundizar los contenidos este año. “Creíamos que los temas que iban a elegir se relacionaban con los anticonceptivos y demás, pero eligieron autoestima, por ejemplo, y fue importante porque un chico que no tiene buena autoestima irremediablemente cae en conductas de riesgo”, dijo.

Enfatizó que “nosotros podemos capacitarnos mucho como lo hicimos con la directora, pero no es la misma llegada que tenemos a un adolescente, que la que tiene un par”.

Ayudó a los docentes

“No sólo les ayudó a los chicos con sus inquietudes, las charlas también sensibilizaron a los docentes, que comenzaron a ver con otros ojos y pudieron estar atentos a otras situaciones”, dijo la directora.

Desde el cuerpo docente participan en la coordinación del proyecto la directora , la vicedirectora Marcela Morales y la preceptora Rosana Zeballos.

El CEM 81 tiene 295 estudiantes entre el turno de la mañana y el de la tarde. Por la noche también funciona otro establecimiento, donde las charlas de los alumnos imprevistamente tuvieron un doble rol: le hablaban a los padres sobre los temores e inquietudes de sus hijos.

Según expresaron los docentes, a partir de las charlas hubo que atender algunas problemáticas específicas en la escuela, y hubo derivaciones hacia el área de familia, o del hospital.

Sexualidad y adolescencia


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