Un barrio está a merced de los delincuentes

Quienes viven en Rancho Grande, Bariloche, ya no saben qué hacer.



SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Pese a los controles esporádicos de la policía y al patrullaje que realizan en ciertos momentos los efectivos del Bora, en el barrio Rancho Grande, ubicado en el kilómetro 6 de la avenida Los Pioneros, los delincuentes tienen virtualmente sitiados a los vecinos, que no pueden dejar sus casas sin riesgo cierto de resultar desvalijados.

Algunos vecinos abandonaron sus viviendas luego de tapiarle las puertas y ventanas, otros las vendieron a precios irrisorios, y el resto resiste con ánimo de dar batalla, pero no se avizora ninguna solución para un problema que tiene varios años de arrastre.

Desde un asentamiento ilegal ubicado en el centro de un bosque cercano, saldrían los delincuentes que asuelan el barrio. Pero ninguna autoridad le puso coto al problema, pese a que la tala clandestina dentro del bosque es evidente, y clarísimo el riesgo de un incendio con riesgo para las viviendas. “Esto en cualquier momento se convierte en otro Cromañón”, se quejó un vecino.

Cerca del ingreso al barrio, contra la pared de una casa, hay un llamativo cartel qu advierte: “Ya me robaron dos veces. No hay nada de valor. Cuidado con la alarma”. Al continuar subiendo por la ladera norte del cerro Otto, se puede apreciar que hay muchas casas en venta, otras deshabitadas y con signos de deterioro, y multitud de canes amenazantes tras las rejas o alambrados.

Federico Fernández vive hace cuatro meses con su esposa en una confortable vivienda ubicada al final de la calle Mapuches, en el límite con el bosque municipal conocido como Quinta 51, luego de comprarla a un precio conveniente al anterior propietario, quien le habría dicho que era “un barrio muy tranquilo”.

Hace tres semanas se sorprendió al llegar a su casa, a las 16, porque una niña que estaba cerca de su puerta co

menzó a cantar a viva voz cuando lo vio. Momentos después descubrió que le habían destrozado una ventana y por allí le habían sacado dos televisores, dos centros musicales, herramientas eléctricas y manuales, ropas, relojes y artículos de pesca, entre otras cosas. En ese momento cayó en la cuenta que la alegre niña había oficiado de “campana”, y salió a recorrer el bosque armado con un machete, decidido a hacer justicia.

Fernández regresó del bosque con uno de los televisores, y en los días posteriores observó cómo sus indeseables vecinos pasaban frente a su casa vistiendo las ropas que le habían sustraído. “Yo estoy prisionero en mi casa, y mi mujer tuvo una crisis de nervios cuando me vio salir con el machete, pero todavía ningún funcionario municipal se dignó venir a mi casa”, expuso el vecino, quien insistió en que “Bariloche está copado por los rateros”. Después puso como ejemplo “si construyo cabañas para alquilar quién va a venir, si salen a pasear y les roban todo”.

Las autoridades policiales anunciaron que los miembros del Bora patrullarían las calles, pero ayer por la mañana no había ningún policía en el barrio.

El barrio Rancho Grande se recuesta sobre la ladera norte del cerro Otto, a la altura del kilómetro 6 de la avenida Los Pioneros, y es uno de los que experimentó mayor crecimiento en los últimos años.

Sin embargo, la inseguridad rodea a las viviendas que lindan con las tierras fiscales de la Quinta 51, donde junto a honestos trabajadores se refugian personas de mal vivir.

damnificado en su denuncia posibilitaron que la policía detuviera a un individuo, en poder del cual estaba el equipo de Sachs y otros elementos de dudoso origen.


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