Un descenso anunciado

El Rojo perdió la categoría al caer en Río Gallegos. El repaso de una historia que acabó muy mal.



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La “aventura” por el sur del país terminó con una gran amargura para Independiente de Neuquén.

El fútbol neuquino sufrió ayer por la tarde otro duro mazazo y ahora la única ilusión federal en competencia se llama Maronese. Es que Independiente se despidió del Argentino B después de seis años con muchos vaivenes, idas, venidas, marchas y contramarchas. La caída en Río Gallegos ante Boca (3-1) destrozó la esperanza Roja de intentar mantener la categoría la próxima semana, cuando jugará por nada en la cancha de Centenario contra un equipo ‘B’ de Deportivo Roca. El trajinar de Independiente durante esta temporada fue la crónica de un final anunciado. En el inicio estuvo en duda su participación, comenzó tarde con los trabajos de pretemporada, se quedó sin técnico a mitad de la competencia (Roger Morales, que se fue después de cosechar apenas 7 puntos en 10 fechas), lo reemplazó con un entrenador de emergencia (Fabián Tardella, que acumuló 9 unidades en la misma cantidad de partidos) y cayó en desgracia definitiva. Ahora el futuro se abre como un gran interrogante, porque al mal pasar deportivo hay que sumarle un panorama institucional que no es nada alentador, con deudas considerables, peleas internas y una inminente asamblea de socios en la que quedarán todas las cartas sobre la mesa. Lejos, muy lejos en el tiempo se dejan ver los buenos recuerdos futbolísticos, como el gran Torneo del Interior que hizo el equipo que dirigía Gustavo Coronel en la temporada 2004/2005, que si bien no ascendió en la cancha, logró llegar al Argentino B por invitación. Entre 2006 y 2007 se vio lo mejor del Rojo en la categoría, porque tenía un equipo competitivo y el hincha respondía en los clásicos contra Cipolletti y Roca. Durante el primer torneo clasificó a la segunda ronda, pasó a Alvarado de Mar del Plata -por penales, de visitante- y quedó entre los mejores nueve de la competencia. En el 2007, con Alianza en la misma zona, también pasó de instancia y se quedó en el cruce con Racing de Olavarría. Desde ahí las cosas comenzaron a empeorar y uno de los golpes más duros se produjo en el 2009, cuando el Rojo clasificó a segunda ronda con Omar Dehais como DT, goleó por 5-0 a Huracán de Comodoro Rivadavia pero en la vuelta perdió increíblemente por 6-1 en los 90 minutos y se quedó sin nada en la serie de penales. Nada fue igual a partir de ese momento. Pasaron técnicos, muchos jugadores se fueron y las dudas se instalaron en cada uno de los rincones del club. El año pasado zafó de la zona de abajo, y sólo estiró la agonía. Con el de Independiente se produce el cuarto descenso neuquino en los últimos cuatro años del Argentino B. Ninguno se ganó un lugar desde lo deportivo, todos fueron invitados. En 2006 llegaron a la categoría el Rojo, Centenario -gerenciado por Gustavo Marín- y Alianza, y los últimos dos perdieron la categoría en 2007. Maronese fue invitado en 2008 y sólo duró un par de rondas. Ahora, en Lifune le encienden velas al Dino para no perder la plaza que dejó escapar Independiente.

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