Un día diferente en la vida de 'Pechi' Quiroga



NEUQUEN- El comicio marcó un día diferente en la vida de Horacio 'Pechi' Quiroga, el candidato a intendente de la Alianza. Fue la primera vez en tantos meses de campaña que pudo dedicarse enteramente a la familia y a los amigos más íntimos, compartir un infaltable asado ruso y dormir una siestita antes de esperar en su casa el resultado de la votación.

Fue también el respiro que tuvo para cambiar un foco de un plafón que Marlén, su mujer, le rogaba que arreglara desde hacía un mes.

Saltó temprano de la cama aunque se dio permiso para levantarse una hora más tarde de lo acostumbrado. A las 7 y media se cebó unos mates y buscó los diarios, cuidando no hacer ruido para no molestar a sus hijas y a su nietita Mora de dos años.

Pero el sonido agudo del timbre de la puerta de la casa sacudió a los durmientes rompiendo la rutina matinal.

Un amigo les regaló un desayuno empresario a domicilio y una rosa amarilla, símbolo de compromiso en la jerga política. La bandeja con el jugo de naranja, el café, las masitas, tostadas con dulce y alfajores reunió a la familia en torno a la cama matrimonial.

Tras la ducha, se calzó una remera azul y medias al tono, un pantalón blanco y unos mocasines negros clásicos, que es el modelo que usa desde hace 30 años. Marlén vistió un pantalón y un conjunto de remera y saco color crema, buscó los DNI y subieron al histórico Renaualt break modelo 1991.

A las 11 en punto llegaron a la escuela 207 donde votó. Antes de salir se confundió en un abrazo con Aldo Duzdevich, candidato a diputado provincial del Partido Justicialista, que estaba en la escuela oficiando de fiscal de mesa. Se prometieron llamarse entre las seis y siete de la tarde, a una hora en la que era posible conocer las preferencias electorales de la población.

Por ser de nacionalidad chilena, Marlén votó en la escuela 61 mientras que Verónica e Ivanna, las hijas mayores de 23 y 22 años, sufragaron en los colegios 125 y 46, respectivamente.

'Toti' Manganaro: detallista hasta el final

Ni el día de elecciones deja las cosas al azar. Detallista hasta el final, Luis Manganaro, Toti para los afiliados del MPN, controla todo el funcionamiento de las 18 circuitos electorales de Neuquén capital como un engranaje de relojería.

Por la mañana, antes y después del almuerzo y luego de la siesta sostuvo contactos telefónicos con todos los coordinadores. “Si algo no anda, me traslado a cualquier punto de la ciudad”, explicó a “Río Negro”. Pero se tenía tanta fe de ganar la intendencia que por la mañana ya había mandado instalar un palco frente al monumento al general San Martín para festejar.

La noche anterior había consensuado los pronósticos con Jorge Sobisch, el candidato a la gobernación.

Aplomado, se preparó a pasar el día a partir de las 10. Por rutina, hojeó los titulares de los diarios, tomó unos matecitos amargos y recibió a una pareja amiga que viaja siempre de Buenos Aires en tiempos de elecciones. Ellos son su cábala.

Al mediodía cerró el ritual con una buena tallarinada casera con tuco “bien gringo” hecho por su madre Martha.

En verdad, este proceso comenzó el día anterior pues en estas ocasiones Manganaro almuerza invariablemente en el restorán de un amigo del club del campo de Rincón de Emilio.

Antes, Toti votó en la mesa 25 de la escuela 201. Lo acompañaron su esposa Marcela y su hijo Franco, de 8 años, muy interesado por lo que ocurría. En todo momento se mostró seguro: “el MPN tiene la rara cualidad de perder las encuestas y de ganar las elecciones”, dice a los periodistas.

Para demostrar que no se monta en especulaciones políticas reiteró que ante una eventual derrota “no voy a trabajar en el gobierno. Desde ya acompañaré políticamente a Jorge Sobisch pero en lo personal, me dedicaré a mi profesión”.

“Mi mujer me acompañó siempre” dice Toti con orgullo de su atractiva esposa. Y tras lo dicho, la acompaña hacia el CPEM 12 para que ella pueda votar.

Por las dudas, sin cábala, dice Roussillón

La actividad que demanda una elección no terminó el jueves para el candidato a intendente por el PJ, Rubén Roussillón. El sábado hasta tarde mantuvo reuniones con los fiscales y ayer empezó temprano en la organización de sus partidarios.

Todo a pulmón, no tuvo tiempo de almorzar con sus hijos que llegaron desde Buenos Aires especialmente para acompañarlo en esta “patriada” según él mismo denominó a su carrera por la intendencia.

Mucho esfuerzo y “nada de cábalas”. Rousillón parece ser de esos que afirman que no son supersticiosos porque trae mala suerte. Resulta que para la temporada frutícola del año pasado, usó como cábala una bufanda: “la mitad de la fruta me la tiró la piedra y la otra mitad se la vendí a una empresa que entró en convocatoria”. Así que para la elección, nada de cábalas.

A la 7.30 de ayer comenzó su actividad con la organización y distribución de los fiscales. “Me la paso recorriendo escuelas para ver qué necesitan, llevó gente, restituyo boletas”, dijo alrededor del mediodía cuando la mayoría de los candidatos se habían ido a almorzar.

“Hoy ayuno” dijo mientras otros anunciaban que comerían tallarines o asado. Recién a la noche tenía previsto una cena con sus hijos.

A las 9.30 hizo un alto para votar en la escuela Nº4 del barrio Copol. “Estoy con expectativas; hemos hecho una campaña corta, pero recorriendo los barrios y diseñando un plan para lo cual aproveché mi experiencia anterior”.

El actual titular del Centro PyMES, ex intendente durante el proceso e histórico del MPN, aceptó ser candidato por el PJ casi cuando estaba por vencer la fecha de presentación de listas.

Además de corta, la campaña fue austera. Pero le alcanzó, dijo, para palpar la realidad de los barrios, ver sus necesidades, muy distintas a las que él había visto en 1980.

El esfuerzo de la campaña lo dejó con fuerza y con ganas de “multiplicar para más adelante”. Le gustó “esta patriada y la fuerza de la gente”. Si no accede a la intendencia tendrá la posibilidad convertirse en primer concejal por el PJ.


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