Un exferroviario, “protector” de la estación

Cumple las tareas de mantenimiento desde hace 20 años



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Jorge Tanos

“Un pueblo que desconoce su pasado desconoce su porvenir”, dice Miguel Ángel Roca, de 81 años y con algo más de 50 de residencia en el paraje de Pichi Mahuida. Desde su jubilación en la empresa ferroviaria se resiste al abandono de la estación donde pasó largas horas de trabajo durante 42 años y 19 días. Dentro del desolado paraje se encuentra el edificio de la estación de trenes. Está intacto, con el equipamiento y los instrumentos en perfectas condiciones a pesar del tiempo transcurrido desde su última utilización. A don Roca, vestido para la ocasión, se lo puede ver constantemente preocupado por la limpieza del lugar. Cortar la maleza, aceitar y revisar cada tecnología original que posee la estación, pintar y reparar los cercos cuidando cada detalle sin modificar nada forman parte de su rutina diaria. Al ingresar a la sala utilizada por el jefe de la estación se puede observar el cartel que anunciaba la llegada y partida de los trenes y sus posible retrasos. Hay una suerte de alacena cubierta de los libros de guardias, contables, leyes, estatutos y un manual de instrucciones que eran de gran utilidad en su época. Junto a un telégrafo están aún impecables dos equipos que se usaban como elementos de seguridad entre una estación y otra para evitar accidentes durante el trayecto. También conserva una caja fuerte donde se guardaba el dinero y la documentación importante. Hasta las luces de emergencia que llevaba el tren son consideradas como valiosas reliquias históricas. “En esta profesión yo pude formar y criar una familia. Fue un orgullo trabajar para el ferrocarril, que además de ser una conexión importante para el desarrollo productivo, también cumplió un rol social dentro de los pueblos que crecieron con su paso” comentó orgulloso don Miguel Roca. Entre los papeles importantes que don Roca tiene en su poder, muestra un documento que le fue otorgado por las entonces autoridades del ferrocarril, donde le ceden el predio para su protección, tarea que cumple estrictamente desde hace más de 20 años. Otro documento no menor es un diploma honorífico por su trayectoria como empleado. (ARC)

Don Roca junto a las reliquias de la estación, que aún hoy funcionan.


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