Un fenómeno nuevo en el Deliberante

El oficialismo y la dura tarea de aprobar ordenanzas



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Nuevo Compromiso neuquino debe buscar aliados en cada votación.

Mario Rojas mariorojas@rionegro.com.ar

La obtención de una ordenanza en el Concejo Deliberante de Neuquén es una ardua tarea para el poco numeroso bloque de Nuevo Compromiso Neuquino, el precoz partido que creó el intendente Horacio Quiroga cuando aplicó la consigna “que se quiebre y no se doble” de la marcha de la Unión Cívica Radical. La tarea es afiebrada porque, a diferencia de lo que ocurre en la Legislatura donde la obtención de los ansiados dos tercios para leyes especiales es posible sin demasiadas vueltas, el representante del intendente Gastón Contardi no tiene aliados fijos y debe, casi a diario, buscar mediante convencimiento según el tema a tratar. Así, por ejemplo, el edil que se opuso al tema A resulta ser el aliado para el tema B. De allí que se proyectan cambios en la Carta Orgánica para evitar la renovación por mitades cada dos años. El actual intendente no tiene mayoría en el Deliberante y, si bien su presidente es del mismo partido, cuando se ausenta, el legislativo municipal queda acéfalo. “Buscar apoyo para aprobar una ordenanza es una tarea de todos los días”, dijo una fuente del Deliberante quien reconoció que salvo el proyecto del polémico anfiteatro que fue tapado y destapado dos veces, no se registró un freno a planes municipales. De los 18 concejales el partido de Quiroga sólo tiene cuatro escaños. Eran otros tiempos cuando en su anterior intendencia debía lidiar con un bloque mayoritario de la oposición, el Movimiento Popular Neuquino, de ocho integrantes que demostraron una unidad a toda prueba por los dos años que disfrutaron de esa calidad. Entonces, la realidad manda y Contardi debe acordar con el MPN para algunos proyectos como la emisión de los bonos municipales con los que hará obras públicas de innegable corte electoralista y pagará una antigua deuda con los empleados municipales –que obtuvieron el apoyo judicial– pero usa el instrumento del veto para apoyar proyectos del partido provincial y después dejarlos en stand by, como es el caso de la regulación de las franquicias de las heladerías. Un fenómeno político nuevo anida y crece en el edificio de la calle Leloir al 300 que podría servir de espejo en el pomposo y gigantesco complejo de la misma calle pero al 800. En la Legislatura quedó demostrado, en estos 30 años de democracia que las posiciones dogmáticas terminan minando la esencia del sistema político, como ocurrió en la segunda gobernación de Jorge Sobisch cuando su bloque no logró mayoría absoluta y entonces no daban quórum en las comisiones para sacar un despacho. El resultado fue la virtual parálisis del poder legislativo durante cuatro años. José Russo, presidente del bloque del MPN, ya sufrió en carne propia la falta de quórum. El año próximo será clave para el Deliberante, porque el partido del intendente sólo puede sumar concejales a los 4 que ya tiene y, entonces, los acuerdos y búsquedas de aliados será más selectiva.


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