Un homenaje a José Bragato

El arreglador de Piazzolla llegó a Roca para el concierto en su honor. Lo harán el Cuarteto de Cuerdas y el pianista Daniel Goldstein. Hoy dará una charla y mañana será declarado "Visitante ilustre".



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Además de ser el más importante arreglador de las obras de Piazzolla, Bragato es un gran compositor.

Las Fundaciones El Sonido y El Tiempo y Cultural Patagónica inician en Roca el homenaje al maestro José Bragato con su obra integral de música de cámara interpretada por el pianista argentino Daniel Goldstein y el Cuarteto de Cuerdas Fundación Cultural Patagonia. "La música es un oficio para mí, no busco nada fuera de lo normal", comenzó definiendo Bragato su tarea de compositor, en diálogo con "Río Negro", poco antes de viajar a Roca.

Músico, violonchelista y arreglador, además, José nació en Udine bien al norte de Italia, en1915. Su familia emigró a nuestro país en el 28, año en el que adoptó la ciudadanía argentina. "La música es un lenguaje bastante sugestivo y a la vez subjetivo. Cuando arreglo no, o hago para alguna orquesta es un cuestión casi mecánica. Cuando compongo mis cosas, sí. Allí tengo más, más? Cuidado."

- ¿También más libertad?

-Mas libertad, claro. Mire, yo empecé con la música folclórica argentina en un sentido casi tradicional. Para darle un poco de valor clásico, que toquen todos. Pero, después, escribí una obra sinfónica que se llamó "Para mis padres" y nadie la toca. Entonces dije, bueno, me dedico a componer cosas más breves para ver si tienen mayor difusión. Pequeñas piezas musicales que reflejan a mi señora (Gina), a mis hijas, a mi perro. A todos mis afectos. Trabajé únicamente en eso porque no vale la pena escribir para una orquesta sinfónica cuando no tocan el repertorio de uno.

- No son muchos los compositores argentinos frecuentados por nuestras orquestas, tal vez tengan que "descubrir" su obra como la de (Carlos) Guastavino, en su momento.

-El y yo fuimos muy amigos, y también se dedicó mucho a hacer canciones. Al final de su vida, pobrecito, terminó en un geriátrico en Santa Fe.

- Provincia donde había nacido tres años antes que usted.

-Bueno? La cuestión es que uno hace lo que siente. Yo muestro mi mirada de los demás que me rodean, de uno modo sencillo. Y es romántica. No paso de una armonía casi clásica de (Claude) Debussy, de (Maurice) Ravel o de los clásicos rusos. La armonía moderna no me interesó.

-Su obra, ahora, está siendo estudiada e interpretada.

-En todo el mundo. Pero, aún así, creo que estoy en lo cierto en la cuestión armónica. Hay que sentir la armonía que uno tiene dentro, no buscar poner un do sostenido junto a un re natural.

-¿Cómo definiría a su instrumento, el violoncello?

-El violoncelo es la madre de todos los instrumentos. Sí, porque tiene todas las extensiones, casi, posibles. Tiene hasta cinco octavas, tiene bajos, sonidos medios. En general se usa para hacer contracantos o algún solo. En la orquesta que yo hago, de cámara, el violonchelo tiene mucha importancia, casi siempre escribo para él y un pequeño grupo instrumental.

-La posición del músico es abrazando el violonchelo, rodeándolo con todo el cuerpo, sintiendo su vibración en el pecho, las piernas.

-Sí. Vive con uno? Cuando vibra más o vibra menos, es inútil, uno controla el sonido y le da más impresión. Es muy de uno el violonchelo. Como será el violín también, supongo."

-¿Podría imaginarse sin la música, sin su instrumento?

-No? Sin el violonchelo no."

-Es parte de su ser.

-Aunque ahora no lo puedo tocar porque tuve un ataque en la cabeza, por eso tengo dificultad hasta para hablar. Perdí la mano izquierda que es la del arco, que es el alma del violonchelo. Entonces dejé de tocar? Hace veinte años que no toco y lo extraño. Lo extraño.

 

PARA AGENDAR      El concierto en homenaje al maestro se realizará el sábado 6, a las 22 en el Auditorio de la Fundación Cultural Patagonia, en Rivadavia 2263. El Cuarteto de Cuerdas de Fundación Cultural Patagonia y el pianista Daniel Goldstein tocarán una parte importante de sus obras.

EDUARDO ROUILLET


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