Un invierno más con mucha agua en los embalses

Como en los dos años anteriores, se aplicará una política de almacenamiento en Piedra del Águila y El Chocón para atender un eventual pico de demanda eléctrica. Será un año húmedo.

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NEUQUÉN (AN).- El gobierno nacional comenzó a guardar nuevamente agua en los embalses más grandes del río Limay, especialmente en el de Piedra del Águila, para aprovechar al máximo los recursos del río Limay durante el invierno que viene. En 2009 hubo que abrir los vertederos para desembalsar porque la demanda de energía cayó, hubo mucha oferta hidroeléctrica en el Litoral y era peligroso mantener los niveles de los lagos en tiempos de deshielo. Para cada momento del año, las normas de manejo del agua incluidas en los contratos de concesión de las hidroeléctricas establecen las cotas máximas y mínimas de los embalses. En el verano-otoño los niveles pueden ser altos pero en invierno-primavera es preciso que se preserve espacio para crecidas. Lo que hace desde hace dos años la secretaría de Energía de la Nación con la anuencia de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC) es flexibilizar esos máximos de modo que en los embalses del tramo superior del Limay, sobre todo en Piedra del Águila, se almacene agua, que puede ser fácilmente conducida a los tramos inferiores del río en caso de necesidad de contener una crecida. Hace dos años se almacenó agua en Alicura y Piedra del Águila, mientras se vaciaba El Chocón, cuyo lago llegó a bajar 12 metros. La advertencia de que estaba en riesgo la vida en los valles ubicados aguas abajo persuadió a los funcionarios nacionales, que en 2009 y este año también dispusieron una mirada conjunta de los embalses del Limay, donde se analizan las franjas de operación como una combinación de los niveles de Piedra del Águila y El Chocón. “Si tomamos los niveles de ambos embalses, estamos en un 13,5% dentro de la franja de atenuación de crecidas”, dijo ayer una fuente técnica de la AIC. Hace ya un tiempo que el gobierno nacional organiza periódicamente reuniones de meteorólogos de sitios clave del país (participan los reconocidos especialistas de la AIC) donde las opiniones están divididas: hay quienes dicen que estamos ante un año húmedo y otros que sostienen que será equivalente a los registros medios. Normalmente, las precipitaciones comienzan, en el noroeste de la Patagonia, a mediados de mayo. Los niveles de los embalses dependerán de esa humedad y de si las temperaturas son bajas, porque en ese caso no caerá agua sino nieve, que recién llega a los embalses en el deshielo.

Hacia la primavera del año pasado había tanta agua almacenada en Piedra del Águila que fue preciso abrir su vertedero.


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