Un jugador que vivió en medio del desierto



NEUQUEN (AN).- Oscar Vicente es uno de los artífices de Entre Lomas, el legendario yacimiento de Pérez Companc. Apela al truco, al póker y a la ruleta para explicar su oficio, como quien conoce al juego desde dentro. Y las metáforas fulleras le sirven para explicar una actividad de riesgo como la exploración hidrocarburífera. Vivió en un tráiler en medio del desierto, condujo los tres primeros equipos de perforación en un yacimiento que en pleno desarrollo daba dos mil metros cúbicos diarios de petróleo, en su apogeo llegó a los cuatro mil y ahora registra unos “modestos” 1.650 metros cúbicos cada 24 horas, sobre un total diario de casi diez mil que producen todas las áreas que explota Pérez Companc -ahora PeCom-.

En 1966 desembarcó con un equipo de YPF en Catriel. Estuvo en esa empresa hasta 1970, con destinos en Salta y Mendoza -un año y medio y cuatro años, respectivamente-. En ese lapso, hizo su carrera de ingeniero en petróleo y cuando renunció a la petrolera estatal ingresó a Pérez Companc y allí quedó a cargo del desarrollo de Entre Lomas, la compañía homónima que hoy preside. Lleva ya treinta años en Pérez Companc, desde el 12 de junio de 1971. Cuando arribó a Puesto Hernández hizo su hogar en un tráiler, y durante ese invierno “crudo y duro” perforó -rememora mientras suma- 80 pozos, en la prehistoria del actual Rincón de los Sauces. Llegó a CEO -chief executive officer, o presidente en español- de PeCom Energía, hace pocos meses dejó ese sitio a Mario Lagrosa, y ahora es su vicepresidente.

A los 62 años se autodefine como un gran lector de paleontología, la geología de las distintas eras y su reconstrucción a partir de los estudios. Se apasiona al punto que las palabras no le alcanzan para explicar y gesticula para expresar cómo desentraña los secretos de la tierra.

Considera la exploración como la combinación de la técnica con la intuición. Es una ciencia y a la vez un arte, dice, que requiere “el gran poder de observación que es patrimonio de los hombres de campo”, quizás en recuerdo de su Cañuelas natal.

En realidad “nací en un tambo de La Martona, en la localidad de Vicente Casares” y ratifica su defensa de las señales, los rastros de la naturaleza. “Un hombre de la ciudad, cuando se levanta, mira solamente paredes a través de su ventana; el del campo sabe que si las nubes son de tal color habrá tormenta o si la cola del caballo se mueve en tal dirección, el viento es del sudeste y hará frío”. Ese mecanismo de conocimiento “se aplica a la perforación de un pozo. Hay un montón de indicios, de datos, que deben ser interpretados”. Porque, la técnica avanza y “nos dice mucho, cambian los programas y el software, pero la inteligencia que interpreta es lo más importante”.

Una apuesta fuerte a los recursos de Ecuador

NEUQUEN (AN).- Entre este año y 2005, PeCom Energía invertirá 390 millones de dólares en Ecuador, donde dos pozos de exploración -los bloques 31 y 18- dieron recientemente muy buenos resultados. Oscar Vicente dijo que en esos dos pozos se llevan gastados 35 millones de dólares, diez veces más de lo que cuesta la explorar un pozo en Argentina.

El estado ecuatoriano percibe el 25% en carácter de regalías, pero “es el único pago por todo concepto”, es decir que no existe otro gravamen sobre la actividad. Existe un componente mayor de riesgo -la explotación se hace en la selva- y el crudo obtenido es de menor calidad que en otras regiones.

En comparación con la actividad en el país, Vicente dijo que la carga fiscal sumada a las regalías -12%- y a los costos operativos llevan ese porcentaje “a más o menos un 50%”.

El crudo Medanito -la variante de la cuenca neuquina- tiene 35 grados API, una medida internacional que indica el grado de azufre o residuos metálicos que contiene el petróleo. “Es un buen nivel, un crudo excelente el que se obtiene en la cuenca neuquina”. El ecuatoriano oscila en los 17 grados API.


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