Un mercado con realidades bien distintas

Los efectos de la crisis aún se sienten en el sector. Faltan inversiones y las tarifas están retrasadas.



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Neuquén y Río Negro conforman una región, la del Comahue, eminentemente eléctrica.

NEUQUÉN (AN).- El sector eléctrico argentino sufre todavía las consecuencias de una crisis que existe aunque se quiera disimular y en la que los especialistas no se ponen de acuerdo en cuanto al origen. De cualquier modo, está claro que lo que falta son inversiones y que las tarifas residenciales quedaron muy retrasadas respecto de los costos de explotación.

Neuquén y Río Negro conforman una región, la del Comahue, eminentemente eléctrica, ya sea por la potencia instalada de sus centrales hidráulicas y térmicas o por los poderosos tendidos que atraviesan sus territorios en una trama que es sostén del sistema eléctrico argentino.

En la zona, hay de todo en materia de distribución de electricidad: desde empresas privadas de capitales internacionales hasta entes estatales, pasando por cooperativas de todos los tamaños.

Lo que las une son los reclamos de mejora de los ingresos, a seis años de la devaluación que disparó sus costos, mientras las tarifas iniciaban un congelamiento que duró años y que por ahora apenas se ha modificado.

La empresa distribuidora más grande es Edersa, que tiene la concesión de todo el territorio rionegrino menos Bariloche y la zona de Río Colorado.

Pidió justo antes de la devaluación una mejora tarifaria, pero no se la dieron y aunque logró que le reconocieran mayores costos laborales, Edersa sigue sin recibir del ente regulador, el EPRE, una respuesta a su segundo pedido de incremento, de casi el 100%.

CALF es la cooperativa que atiende la demanda de la ciudad de Neuquén. Tras años de crisis institucional, logró ahora cierta estabilidad que le permitió plantarse frente a su regulador, la municipalidad, con mayor capacidad de presión. Logró que la tarifa se incrementara y a diferencia de lo que podría pasar en otros lados hubo consenso general entre los clientes en aumentar el costo de la factura.

Otra cooperativa importante es la de Bariloche, CEB, que viene reclamando desde hace años que no carguen sobre los usuarios de esta cuidad cordillerana las inversiones que en otros sitios de la provincia de Río Negro hizo el Estado. Y de paso le pide al gobierno que atienda las necesidades de expansión y confiabilidad del abastecimiento. Pide además un aumento tarifario que el EPRE debe decidir y que tiene como principales defensores a los propios usuarios.

Para la empresa estatal de luz de Neuquén, el EPEN, las cosas son más sencillas porque sus decisiones pasan por ámbitos bien distintos, más políticos que técnicos. Pero eso no siempre es una ventaja porque en ocasiones lo necesario queda postergado por urgencias de otras áreas de la administración pública. Sus tarifas recibieron un incremento a finales del año pasado.

En la provincia de Neuquén hay cooperativas que hacen las veces de distribuidores en Cutral Co, Plaza Huincul, Plottier y Zapala.

Estas entidades enfrentan realidades diferentes, pero en general todas están pidiendo que sus ingresos mejoren de la mano de un aumento tarifario. Y reclaman mayor atención del Estado, que es su único proveedor, de la mano del EPEN.

La sexta cooperativa eléctrica de la zona en Cearc, en Río Colorado, que tiene a Edersa como proveedor porque no alcanzó el rango de distribuidor reconocido, como es la CEB. En breve el ente regulador debe aprobar una nueva tarifa quinquenal.


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Un mercado con realidades bien distintas