Un monumental Cristo de coihue

Mide 12 metros, sobre una cruz de hierro de 30, y estará en el neuquino Balcón del Valle.



NEUQUEN (AN).- “Dijimos que íbamos a terminarlo el 30, vamos a terminarlo el 30, espero que las bases estén preparadas para soportar los 200.000 kilos de esta obra”. El que habla es el artista Luis Sissana, quien desde hace tres semanas está tallando un enorme Cristo de madera que el último día de este año será montado en el Balcón del Valle.

Sissana lo dice sin complejos: su Cristo de madera coihue será uno de los más grandes del mundo: doce metros de largo sobre una cruz de hierro de unos 30 metros.

El Cristo, aún sin brazos, está siendo pulido junto a la plazoleta “Omar Carrasco” en avenida Argentina y Alderete, un improvisado atelier que se ha transformado en uno de los atractivos turísticos de la capital neuquina.

“Lo estoy haciendo en madera traída de San Martín de los Andes, con la esperanza de lograr una obra más dentro de una gran cadena de hermandad que estoy haciendo en toda la Argentina”, sostuvo Sissana en diálogo con este diario. La obra, que es financiada por el gobierno de la provincia, estará muy cerca de la recientemente remodelada Plaza de las Banderas.

En total, Sissana lleva tallados 31 Cristos: “este va a ser el número 32 y esperamos que el 33 sea en Santa Cruz”.

A la par que avanza la obra en la madera, ayer comenzaron a instalarse los anclajes en el Balcón del Valle, clásico rincón de los enamorados que, desde el 2005, será custodiado por el Cristo de Sissana.

“La idea comienza de un pensamiento, de un sentimiento porque siempre he sido un seguidor de Cristo y me vi en la obligación de salir a defenderlo porque hemos visto cómo el mundo se ha visto envuelto en una llamarada de injusticia, de pobreza, de miserias y de abandono, yo salí a ofrecer algo para elevar su nombre”, afirmó el artista que ayer no trabajó por su condición de evangelista.

Sissana dijo que siempre estuvo ligado al arte. “Soy escritor, pintor, siempre estuve rodeado de ese mundo místico del amor y la paz desde las profundidades del arte. Soy de Mendoza, pero vengo de una familia de gitanos”, fue más allá el artista que llegó a Neuquén de la mano del sacerdote Magín Páez.


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