Un nuevo regreso frustrado

Juan Martín del Potro se resintió de su lesión y su futuro en el tenis es incierto.

Juan Martín del Potro confirmó definitivamente que el día que se retire del tenis la lista de sus grandes rivales no estará encabezada por Roger Federer o Rafael Nadal, sino por su propio cuerpo. Víctima de lo que parece una maldición sin fin, el tandilense renunció a jugar el Abierto de tenis de Australia ante la intensificación de los dolores en su muñeca izquierda. “Tomo esta decisión porque no quiero poner en riesgo mi carrera”, explicó Delpo, que debía jugar mañana con el polaco Jerzy Janowicz, pero tomó un vuelo con destino hacia nuestro país. Del Potro estuvo fuera del circuito durante diez meses en el 2014 debido a una operación de la muñeca izquierda, regresó la semana pasada y alcanzó los cuartos de final en Sydney. “Puedo entrenar, pero si no puedo pegar reveses como quiero eso no ayuda a mi juego. Es un riesgo para mi mente, mi cuerpo, todo. Voy a ver al doctor de nuevo y hacer un buen plan para el futuro. Quiero jugar tenis muchos años, sigo siendo muy positivo”, aseguró el Obelisco. A los 26 años tiene una larga experiencia en problemas físicos. Ya en 2010 debió pasar prácticamente toda la temporada en blanco debido a una operación de la muñeca derecha, situación que se repitió en 2014 con la izquierda. Esos problemas físicos frenaron la progresión de un jugador que en el 2009, con 20 años, ganó el Abierto de Estados Unidos y llegó a ser cuarto del ranking mundial. Un jugador del que Federer dijo en el 2010 que veía como serio candidato al número uno. En vez de luchar por esa posición que ningún argentino conquistó en la historia del tenis, Del Potro se dedicó a luchar contra su propio físico, torturado por unas muñecas que reflejan la exigencia física y mental del tenis moderno, en especial para un jugador de extremidades excepcionalmente largas, como es su caso. “Es una amargura bajarme de un torneo de esta magnitud, pero a pesar de ser una decisión difícil creo que es la correcta. Jugar un torneo de esta intensidad con jugadores muy buenos podría no ser lo mejor pensando en mi futuro. Hoy pienso en todo lo que sigue en mi carrera y no en este torneo”, explicó el hoy 276 del ranking mundial. Sereno y claro en su discurso, Del Potro reveló que tomó ya en la noche del sábado la decisión de no jugar. Horas antes había interrumpido su entrenamiento por dolores en la muñeca. “Estamos haciendo lo correcto. Estoy muy motivado, con muchas ganas. Va a llevar su tiempo, como en 2011 cuando volví”. Pese a los consejos de muchos de sus seguidores en las redes sociales, Del Potro no jugará con el revés a una mano para dejar libre la muñeca izquierda. Seguirá usando el golpe a dos manos. “Descarto el revés a una mano”, dijo con una sonrisa. “Sí aprendí a pegar slice, y lo he mejorado mucho este tiempo, pero lo otro está descartado”. Franco Davín, entrenador del jugador, se refirió el sábado a una minioperación que le recomendó el doctor Richard Berger para terminar de solucionar los problemas de la muñeca izquierda. “Lo de la minioperación no lo sé, el médico es el que sabe, hace bastante que no me ve. Lo que puedo poner lo pongo, las ganas, el entusiasmo. Hay cosas que no dependen de mí, para eso está el médico”. El argentino, que adelantó que se verá en breve con Berger, enfatizó que fue “un acierto” jugar la semana pasada en Sydney. “Yo estoy dispuesto a volver a jugar al tenis y hacerlo lo antes posible. Sydney me demostró muchas cosas buenas. No lo tomo como una decisión errónea ni como una pérdida de tiempo. Quería volver a estar en la cancha, volver a sentirme tenista. Y en esos diez días gané muchísimo más que entrenando en la Argentina”. Medallista de bronce en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, Del Potro aseguró que su brevísimo regreso al circuito le sirvió para confirmar lo que es y quiere seguir siendo. “Jugar en Sydney me despertó una pasión que durante un año la había tenido apagada”, dijo, al tiempo que apeló a la metáfora de un tren que pasa y al que debe subirse. “Yo quiero lo antes posible empezar a correr ese tren, alcanzarlo y subirme para no bajarme nunca más”.

AP

El médico le recomendó volver a pasar por el quirófano, pero Delpo no quiere saber nada.

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