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¿Un Papa latinoamericano?, "no importa su procedencia"

Por Esteban Bayer



El cardenal Karl Lehmann, una de las voces más liberales del episcopado alemán, cree que en el debate en torno de quién será el próximo Papa no es tan importante la procedencia del sucesor de Juan Pablo II, sino más bien que sea una persona que domine las circunstancias que vive actualmente la Iglesia Católica.

"Para mí, una rotación de Papas de acuerdo con los continentes de origen no es tan importante. Por otra parte hay que destacar que la Iglesia italiana nos ha dado grandes Papas, y entonces por qué no ha de ser un italiano, un conocedor de la curia, uno que domine bien las circunstancias. Pero soy muy abierto en eso, no tengo opciones", dijo en una entrevista con la Agencia Alemana de Prensa (DPA).

Recientemente, el purpurado, obispo de Maguncia y presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, formuló unas polémicas declaraciones a la prensa en las que, hablando sobre las características del sucesor de Karol Wojtyla, dijo que bien se podía imaginar que el próximo jefe de la Iglesia Católica fuera un latinoamericano. Aquellas opiniones, realizadas poco después de su elevación al cardenalato, en febrero pasado, fueron interpretadas como un enfrentamiento con el Vaticano.

"Aquello fue una especulación. Tampoco fue lo que dije. Apenas designado cardenal no me voy a poner a hablar sobre la elección del próximo Papa. ¿Quién soy yo para hacer eso? Simplemente lo que dije fue que alguna vez habría que plantearse cuántos cardenales de origen latinoamericano han sido designados últimamente por el Papa. Es la región que representa prácticamente la mitad de los católicos del mundo y que habría que cuestionar un poco el eurocentrismo de siempre", explicó.

Sin embargo, el prelado no se detiene a la hora de destacar la importancia e influencia latinoamericana en el catolicismo mundial:

"De la Iglesia Católica en América Latina -sostiene- nos siguen llegando impulsos muy fuertes, desde Medellín (Celam de 1968), esa opción de los pobres, para resumirlo en una frase, ha sido uno de los grandes logros del Concilio Vaticano, que por supuesto se concreta en forma muy diversa, pero que sigue teniendo su gran impulso en conferencias pastorales. Y con respecto de la Teología de la Liberación -afirma-, debemos decir que las dos declaraciones de la Congregación para la Doctrina de la Fe al respecto, no se leen hoy, a la distancia del tiempo, en forma tan negativa como se las entendió en aquel entonces".

Hijo de un maestro rural, Lehmann nació el 16 de mayo de 1936 en un pueblo del sur alemán, en Sigmaringen y fue ordenado sacerdote en 1963. Exactamente 20 años después, (en 1983) fue designado obispo de Maguncia, una de las diócesis más importantes del país. Cuatro años más tarde fue elegido presidente de la Conferencia Episcopal, con mandato hasta el 2005.

El 21 de febrero de este año fue creado cardenal por Juan Pablo II, en una decisión largamente esperada por el catolicismo alemán. Su relación con el Papa fue y es motivo de especulaciones, signada por la tirantez y marcada de diferencias tan profundas que la opinión pública viera como "un castigo papal" la demora de años en premiarlo con el cardenalato.

Uno de los "pasos en falso" dados por Lehmann, en ojos de sus críticos, fue el haber opinado el año pasado sobre la conveniencia de que el Sumo Pontífice pudiera llegar a dimitir en vistas de su evidente estado frágil de salud.

No obstante, para Lehmann, su relación con Juan Pablo II es "amistosa". "Conozco al Papa desde 1974", señala. "Es muy atento, sabe escuchar, no he tenido con él enfrentamientos o algo por el estilo. Por supuesto que a veces digo lo que pienso y entonces hay diferencias. No soy de tomar el teléfono y llamar cada vez que podría llegar a pensarse que es necesario. Pido las audiencias del caso y él las concede, sin problemas o dilaciones".

Los roces más ásperos registrados entre la Santa Sede y Lehmann en años recientes se debieron a la participación de la Iglesia alemana en el programa nacional de asesoramiento de embarazadas y el aborto, apoyadas por Lehmann y condenadas por el Vaticano.

También son conocidas sus diferencias al respecto con el prefecto de la Congregación vaticana de la Doctrina de la Fe, el alemán Joseph Ratzinger, enfrentamientos que le han dado su imagen de voz progresista del clero alemán, en contraposición a la ortodoxia de la Santa Sede.

"Siento una alta estima por Ratzinger como teólogo. Tiene, claro, su propio estilo, su forma particular de darle cuerpo a la teología, pero me permito andar por otros caminos que él, sobre todo en lo que a política eclesiástica o la orientación de la Iglesia se refiere".

(DPA)


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