Un perverso sistema de sanciones



NEUQUÉN (AN).- Solas y lejos de sus hogares las jóvenes paraguayas son introducidas en un círculo perverso donde no sólo las explotan sino que les generan una deuda monetaria impagable mediante un sistema de multas ideado por los tratantes. Ni bien llegan aquí, la primera promesa que se rompe es la del trabajo digno y bien pago. Las llevan de shopping y les compran ropa interior erótica y alguna que otra prenda más. La compra de ropa y el pasaje de colectivo en el que vinieron a la Patagonia le será descontado de la paga que le den en el prostíbulo. A esa deuda se le suman cada una de las siniestras multas que le ponen los tratantes. Las sanciones económicas son por llegar tarde, no estar bien arreglada, tener la habitación desordenada, no estar cuando viene un cliente y la requiere en particular a la joven y por cualquier otro motivo que se le ocurra al tratante. Es tan perverso el sistema, que en los prostíbulos allanados fueron secuestrados cuadernos y libretas donde figuraban los detalles de las sanciones y su valor. Las multas arrancan en los 50 pesos y pueden llegar hasta más de 300 pesos, lo que significa que en algunos casos deben trabajar varios días gratis para poder pagar a los regenteadores. En promedio se calcula que las jóvenes explotadas cobran lo que se denomina “pase de media hora” 100 pesos, de los cuales con suerte se quedan con el 50 por ciento, aunque a veces es menor el porcentaje. Sobre el dinero que hacen por día también le deducen techo y comida por lo que la explotación que sufren es abrumadora.


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