Un plan que instala la necesidad de un uso racional de la energía

Redacción

Por Redacción

Un plan de reducción del consumo que pena a los que más consumen y beneficia a los que cuidan el gasto no encaja demasiado en el modelo con el que viene funcionando el negocio del de gas y la electricidad hace una década en Argentina. De todos modos, aunque empujado por una crisis, el programa pone en debate un tema novedoso en el país: el uso racional de los recursos no renovables.

Para una sociedad en crecimiento económico, el programa del gobierno nacional es un freno complicado de sobrellevar. Por caso, para una familia que, con esfuerzo, encaró la ampliación de su vivienda y necesita este invierno más gas que el año anterior para calefaccionar los nuevos ambientes, cada metro cúbico que consuma le costará más caro.

Ni hablar de los comercios y las industrias que se expandieron al ritmo de la reactivación económica para responder a una demanda en crecimiento.

Durante los últimos diez años los argentinos se fueron acomodando a un sistema tarifario sin subsidios cruzados y con precios que bajan conforme aumenta la demanda. Se trata, en definitiva, de un esquema que premia el consumo y -podría decirse- castiga el ahorro.

Este modelo, claro, rige en las prestaciones concesionadas por la Nación (el gas, por caso) y en las provincias que incorporaron la regulación en los servicios públicos, como ocurre en Río Negro con la electricidad.

El modelo comenzó a romperse cuando el gobierno de Néstor Kirchner dispuso este año aumentos en las tarifas de electricidad para los grandes consumidores (en general, exportadores que se beneficiaron con la devaluación). Estas subas actúan como subsidios a las demandas residenciales.

Habrá que ver qué resultado da el programa de ahorro, teniendo en cuenta que los consumos de gas y luz de los hogares y los comercios es demasiado pequeño comparado con la demanda industrial del país.

El sistema de «premios y castigos» instala por primera vez desde los cortes de luz de la década del 80 el debate sobre el necesario uso racional de los recursos que es común en los países desarrollados, especialmente de Europa. Aunque la abundancia de recursos no acostumbró a los argentinos a medir sus propios consumos.

El gas y el petróleo un día se acabarán y con ellos desaparecerán las usinas térmicas de electricidad, que por ahora son las que más energía aportan al sistema argentino.

               Martín Belvis

Nota asociada: CRISIS ENERGETICA: Explican el impacto del plan de ahorro en la región  

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Un plan de reducción del consumo que pena a los que más consumen y beneficia a los que cuidan el gasto no encaja demasiado en el modelo con el que viene funcionando el negocio del de gas y la electricidad hace una década en Argentina. De todos modos, aunque empujado por una crisis, el programa pone en debate un tema novedoso en el país: el uso racional de los recursos no renovables.

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