Un policía salvó a un chiquito de morir ahogado

Rescató a un nene de 2 años que era arrastrado por la corriente

El sargento primero Miguel Epuín le salvó ayer la vida a un chiquito que nada podía hacer contra la fuerza del río.
CERVANTES (AR)- La heroica actitud de un policía que se encontraba junto a su familia tomando mate en la costa del río Negro, permitió salvarle la vida a un chiquito de sólo dos años que era arrastrado por la correntada.

Sin medir los riesgos, el sargento primero Miguel Epuín, quien vive en Cervantes pero cumple funciones en la comisaría Tercera de Roca, se arrojó al río y milagrosamente logró sacar al chiquito con vida a la orilla.

Todo ocurrió ayer a las 18.30 en el balneario de Cervantes. Debido a la crecida del río, el lugar no es el mismo de antes, y presenta muchos peligros para los bañistas, que a veces se internan confiados en el agua, sin tomar los recaudos necesarios.

«Hacía un momento había llegado con mi familia a tomar unos mates. Estaba a unos treinta metros de la costa, cuando empezamos a escuchar gritos. Empecé a correr y había un nene al que se lo llevaba la corriente. Estaba como a cinco metros de la orilla», indicó anoche Epuín, con total modestia y humildad, como si se hubiera tratado de algo de todos los días.

La madre sujetaba a su hijo y la corriente los arrastraba, y por momentos la mujer tampoco hacía pie, indicó.

El policía alcanzó a llegar hasta el nene que ya había tragado bastante agua. «Estaba muy asustado, no paraba de llorar. Unos segundos más y no lo iba a poder agarrar porque estaba bastante lejos», dijo.

Pero no todo terminó ahí. La madre del pequeño estaba en el agua paralizada y presa de un ataque de nervios.

Cuando Epuín dejó al chiquito en la costa, la mujer gritaba que al agua también había caído otra hija de corta edad.

La criatura no se veía flotar, y el sargento primero decidió zambullirse cerca de un árbol que estaba en la correntada.

«Pensé que tal vez se había enganchado en las ramas abajo del agua. Me tiré para ese lado y me empecé a enganchar yo. A la nena no la veía, y cuando saqué la cabeza para respirar, me dijeron que estaba en la costa. Después salí nadando», relató.

Inmediatamente se llamó a una ambulancia y se dio intervención a la policía de Cervantes.

Cuando el chiquito estuvo a salvo, la madre del pequeño sufrió un desmayo debido a la fuerte tensión vivida.

«La mujer fue llevada al hospital pero estaba bien. Fue nada más que un susto», comentó Epuín, quien también sufrió algunos magullones en el abdomen y las piernas, con las ramas sumergidas del agua.

«El lugar tiene cerca de dos metros y medio de profundidad y se hace como un remanso. La correntada es muy fuerte porque el río viene crecido. Por suerte el chiquito está a salvo, por que eso es lo que importa», dijo.

Anoche, muchos de sus compañeros se enteraron por este medio de lo sucedido. Epuín mantuvo su perfil bajo e incluso su superior tampoco sabía del rescate del chiquito.

Una madre y su hijo agradecerán toda la vida que la historia haya tenido un final feliz. Y un policía dormirá con el pecho desbordante de orgullo, y con justa razón.


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