Un policía y un delincuente heridos en un tiroteo

Fue tras un robo frustrado en Bariloche. Hay dos detenidos, uno de ellos herido en una pierna y arrollado por una moto conducida por un policía. A otro uniformado lo salvó el chaleco.



SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Luego que un peligroso delincuente fracasara en su intento de asalto a una panadería, se enfrentó a tiros con los uniformados que trataban de detenerlo, hirió a uno y por poco mata a otro, pero el proyectil quedó atrapado en las mallas del chaleco antibala del policía.

El asaltante también recibió un disparo en una pierna, pero aún así trataba de escapar de sus perseguidores, y recién fue detenido luego de ser arrollado por una motocicleta que era conducida un suboficial de la policía provincial.

El detenido fue identificado como José Segundo Ibáñez, de 36 años y con antecedentes por homicidio y otros delitos, que estaba prófugo de la justicia después de haberse escapado del hospital el 26 de octubre del año pasado.

Ayer, precisamente, las autoridades de la comisaría 28 tenían previsto realizar un allanamiento en un domicilio para dar con su paradero.

La mañana se presentó movida y violenta en el barrio Alto de Bariloche.

La policía había programado allanar dos viviendas para dar con Ibáñez y con Carlos Cárdenas Aburto, de 23 años, ambos prófugos luego que se fugaran del hospital y de la institución “Asumir”, respectivamente, pero los hechos se precipitaron cuando a las 8.30 un llamado alertó sobre un presunto asalto a la panadería “Jhonny”, ubicada en Onelli y Sobral, a unos 200 metros de la comisaría 28.

Los primeros en llegar al lugar fueron los agentes Jerónimo Colitripay y Luis Pérez, quienes le dieron la voz de alto a Ibáñez y lo intimaron a entregarse.

En vez de acatar la orden, el delincuente extrajo el revólver calibre 38 que llevaba en la cintura y disparó en forma certera contra Colitripay, que cayó al recibir el balazo en la parte inferior de su chaleco protector, y contra Pérez, a quien le acertó en el glúteo derecho cuando giró para auxiliar a su compañero.

Ibáñez fue detenido momentos después y atendido en el hospital del disparo que recibió en su pierna derecha, que no puso en peligro su vida porque no afectó órganos vitales y tuvo orificio de entrada y salida.

El asaltante había sido condenado a 12 años de prisión a fines de 1992, junto con Claudio Luengo, por el homicidio de un joven inmigrante chileno de apellido Barcos, que convivía con la mujer que había sido su esposa hasta hacía pocos meses, y ya gozaba de sus primeras salidas transitorias en Viedma cuando decidió viajar a Bariloche y no regresar a la cárcel.

Fue detenido por eso, y estaba en libertad condicional cuando volvió a ser detenido y condenado por hurto de ganado mayor, y le unificaron la pena en 14 años de prisión.

En octubre del año pasado, Ibáñez engulló una pila y la antena de una radio para obligar a las autoridades de la alcaidía a que lo internaran en el hospital, y allí duró muy poco, porque se las ingenió para escapar por una ventana.

El otro detenido, Carlos Cárdenas Aburto, lideraba una patota en el barrio Arrayanes y estaba procesado por robo a mano armada por la Cámara Segunda del Crimen y alojado el la alcaidía. En abril de este año se escapó de “Asumir” donde había logrado que lo internaran para que se recuperara de su adicción a las drogas. Ayer, su detención generó una protesta de varias mujeres frente a la comisaría 28, y varias de ellas fueron detenidas luego que agredieran a policías.


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