Un policía y un ladrón, heridos luego de un robo frustrado

Ocurrió ayer por la tarde en la toma Espartaco de Neuquén



El delincuente quiso asaltar una casilla, pero los vecinos lo echaron a golpes. Cuando volvió para vengarse, se encontró con la policía.

NEUQUÉN (AN).- Al mismo tiempo en que la mayor parte de los neuquinos disfrutaba de la que fue una de las tardes más cálidas de los últimos días, en la toma Espartaco, uno de los asentamientos derivados del barrio Cordón Colón, un enfrentamiento dejó a un policía y a un delincuente heridos, el segundo más grave que el primero. Fue tras un intento de robo en una de las casillas. Ocurrió ayer, pasadas las 18, luego de que un grupo de vecinos impidiera un robo y expulsara a golpes al autor, un hombre “de barrios más abajo”, según relataron algunos de los testigos. Pero el duro castigo despertó la furia del delincuente, que en busca de venganza, volvió con un arma a los pocos minutos. Al ver a la policía en el lugar, abrió el fuego e hirió a uno de los agentes en un tobillo. Inmediatamente, el efectivo respondió y el delincuente recibió dos disparos a la altura del abdomen, por lo que inmediatamente cayó desplomado al suelo. Al cierre de esta edición, el policía era atendido por la herida en su pie, que resultó leve. En tanto, el delincuente permanecía internado en el hospital Castro Rendón. Ambos, según informaron fuentes policiales, estaban fuera de peligro. El violento episodio ocurrió en el asentamiento Espartaco, sobre calle Antú, una toma que está en proceso de regularización y a la que se llega por Abraham, atravesando el barrio Cordón Colón. La vivienda en la que se produjo el intento de robo está ubicada al pie de la barda, en un cordón artificial fabricado por cubiertas y barro, que marca el límite con la toma Atahualpa. Justo frente a esa vivienda, hace cinco meses, una reunión de amigos que se habían juntado a tomar cerveza terminó con un hecho policial. Luego de que se adjudicara un caso de abuso a una menor, Narciso Alejandro Cuevas, de 32 años, fue asesinado por sus compañeros, que después de matarlo, lo llevaron a un basural y lo quemaron sobre una cama de cubiertas. Meses después, la toma Espartaco integra un programa de regularización de terrenos del municipio. Entre las casillas ya se levantan viviendas de material y hay una gran cantidad de chicos, que justamente fueron los principales testigos de los hechos ayer, cuando aprovechando las dificultades que presenta el terreno para el acceso con autos, jugaban en plena calle. En el lugar quedaron los signos del enfrentamiento, con un arma de fuego y un cuchillo tirados en el suelo.


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